Dermatitis o piel atópica, ¿qué es y cómo podemos aliviarla?

La dermatitis atópica, también conocida como piel atópica, es una condición crónica de la piel que afecta a personas de cualquier edad, aunque es más común en bebés y niños. Se caracteriza por la aparición de erupciones cutáneas que pueden ser rojas y estar inflamadas, acompañadas de picazón y descamación. Estas erupciones pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más comunes en áreas donde la piel se pliega, como detrás de las rodillas, en los codos y en el cuello.

A menudo se confunde con otras enfermedades como la psoriasis o la dermatitis alérgica, pero son enfermedades diferentes. La dermatitis atópica es de origen desconocido, mientras que la alérgica viene causada por un alergeno. En el caso de la psoriasis, sus síntomas son similares, aunque hay algunas diferencias con la dermatitis atópica como su aparición, que no se reduce a los pliegues de la piel ni a los niños, de hecho es más común en adultos.

Causas y síntomas de la piel atópica.

Las causas de la piel atópica suelen ser genéticas y hereditarias, aunque también influyen factores como el entorno (clima y medio ambiente) y la respuesta inmunológica del cuerpo. Se cree que una combinación de estos factores puede conducir a la inflamación crónica de la piel que es característica de esta enfermedad.

En la mayoría de los casos quienes la sufren son bebés y niños, son también quienes tienen brotes continuados y de mayor intensidad, aunque en la mayoría de casos suelen minimizarse hasta desaparecer con los años. El estrés, el calor excesivo, la falta de humedad y las alergias pueden debilitar la piel atópica y provocar un brote. Identificar estos factores desencadenantes nos ayuda a comprender mejor la enfermedad y, por lo tanto, a gestionarla de manera más efectiva.

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Los síntomas más comunes de la piel o dermatitis atópica son los siguientes:

▪️Piel áspera y seca, sobre todo en pliegues (rodillas, codos, cuello)

▪️Ampollas con secreción y costras por el continuo rascado y la piel sensible.

▪️Sensación de picor que empeora y se intensifica con los brotes.

▪️Enrojecimiento e inflamación de las zonas más afectadas.

Formas de aliviar y disminuir los síntomas.

Para tratar de aliviar los síntomas que provoca la dermatitis atópica tenemos que saber diferenciar sus fases para actuar adecuadamente en cada una de ellas.
Quien sufre la dermatitis atópica sabe que la enfermedad es un ciclo que va desde la fase interbrote (a la espera) hasta el brote y la remisión para luego volver a su fase interbrote a la espera de otro nuevo desencadenante.
En el ciclo atópico se distinguen principalmente 3 fases o estados:

INTERBROTE. Se le llama así al tiempo entre brotes, que puede ser de duración indeterminada, días, semanas, o con suerte, meses. En esta etapa la piel está sensible, pero no irritada ni con inflamación o eccemas, pero sí es propensa a infecciones e irritaciones.

BROTE. Es la fase más llamativa en la que la piel enrojece, se irrita en exceso y la inflamación es visible. En esta etapa conviene calmar la inflamación con tratamientos específicos y nutrir e hidratar la piel con fórmulas emolientes.

REMISIÓN. Es la fase post-brote cuando aún se ve algo de inflamación, la piel se va secando y las rojeces desaparecen. En esta etapa debemos seguir hidratando y aplicando los tratamientos acostumbrados para retardar el siguiente brote.

Cuando hablamos de piel atópica en niños y bebés, es muy importante usar las lociones emolientes o hidratantes a diario de forma rutinaria y continuada, pues son el mejor aliado en el retardo de los brotes y el alivio de los síntomas cuando surgen. Estos emolientes pueden ser lociones para el cuerpo, aceites de ducha, cremas faciales, etc. y están especialmente indicadas para el tratamiento de la dermatitis atópica como la gama Atioderm de bioderma.

atoderm bioderma

Esta gama se compone de bálsamos, aceites, cremas, geles de ducha, limpiadores, emolientes y todo tipo de productos adaptados para el uso diario en pieles atópicas y sensibles y son un buen aliado en el tratamiento del eccema, los picores y las molestias.
De hecho, la gama tiene el producto Atoderm SOS Spray para los brotes más intensos, que evita el picor y la necesidad de rascarse aportando una sensación de frescor instantánea.

Otros consejos para disminuir síntomas en el día a día:

Además de cuidar la piel con emolientes y productos/tratamientos específicos para la piel atópica, que es lo principal, también hay una serie de consejos que podemos seguir en nuestro día a día para tratar de evitar o ralentizar los brotes:

◾ Controlar la temperatura en la medida de lo posible para evitar el calor excesivo, el sudor es un potente desencadenante de los brotes.

◾ En el caso de bebés podemos comprar toallitas y pañales sin tóxicos, perfumes, parabenos, etc.

◾ Evitar tejidos gruesos o no transpirables en las prendas de vestir. Las lanas y sintéticos suelen irritar la piel y agravar en el caso de las pieles sensibles y/o atópicas.

◾ Lavar la ropa, ropa de cama, etc. que compramos antes de usarla para eliminar residuos que puedan provocar un brote como tintes y perfumes.

◾ En el caso de tener piel atópica no es aconsejable abusar de baños continuados y demasiado prolongados y es preferible dar duchas cortas. No estar en el agua caliente durante demasiado tiempo y tratar de usar aceites especiales para baño, ya que tienen un mejor efecto de protección y reparación de la piel. Secar muy bien la piel tras la ducha o baño a toquecitos suaves sin arrastrar para no irritar la piel.

◾ Mantener la piel hidratada, pero tratar de evitar jabones, perfumes y componentes que puedan causar irritaciones. Es preferible optar por productos específicos para dermatitis atópica.

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