¿Proteger o sobreproteger?. Mancharse, caerse y equivocarse para aprender.

¿Proteger o sobreproteger?. Mancharse, caerse y equivocarse para aprender.

Qué bonita es la maternidad y que fácil se ve esto de criar y educar desde la barrera, ¿verdad?. Pero luego llegan los niños y toca ejercer de verdad, con criaturitas de carne y hueso. ¿Ya lo sabemos todo antes de ser madres/padres?, ¿nunca nos equivocamos?, ¿nunca tenemos fallos?.
Pues con los niños pasa igual, no nacen enseñados y aunque los padres estamos ahí para cuidarlos, criarlos y protegerlos, hay una diferencia entre proteger y sobreproteger. Ellos también tienen que aprender a base de ensayo y error, de equivocarse, de caerse y volverse a levantar. En definitiva, aprender con la experiencia.

Admito que soy una persona de carácter difícil, y que no suelo aceptar consejos que no he pedido. Me gusta hacer lo que siento en cada momento sin miedo al error o al fracaso, porque de los errores también se aprende y a veces son necesarios.
Ahora, como madre es verdad que suelo pecar de sobreproteger a mi hijo en determinadas situaciones. De tratar de adelantarme a los fallos, de evitarle disgustos, de creer que no puede solo o pensar que es más pequeño de lo que en verdad es. Dicen que esas cosas se pasan con el segundo, pero es algo que no sé si podré comprobar.

Quiero hablaros del cuento que me ha hecho pensar en esto, una lectura de la editorial San Pablo titulada ¡Quiero equivocarme! con la que quizás alguno como yo, os sintáis identificados. Nunca es tarde para dejar de proteger en exceso a los niños para dejar que cometan sus propios errores y aprendan de ellos.

Libro recomendado: ¡Quiero equivocarme!

libro sobreproteger niños

El protagonista se llama Carlos y tiene la edad de mi hijo, 9 años.
Nunca se ha caído desde aquella vez que tuvo un tropezón y sus padres corrieron a atenderlo antes de que se diera cuenta del golpe. Tampoco se ha ensuciado, no se ha caído de la bici. El no monta en bici porque sus padres temen que se caiga.

Nunca pasa frío porque su madre se encarga de que vaya abrigado. Nunca se ha hecho una herida, un moratón o un rasguño. Sus papás siempre están ahí para evitarlos o para decirle que no haga cosas peligrosas como trepar a un árbol.

Es muy bueno en clase, le ayudan en casa con todas las tareas para que lo lleve todo perfecto. Sus papás tienen buena intención, no quieren que nada lo traumatice y por eso lo tienen en una burbuja.

Pero Carlos quiere hacer lo que hacen los demás niños. Quiere caerse, ensuciarse, saltar, montar en bici y equivocarse. Porque solo así se acaba aprendiendo.

quiero equivocarme - reseña

Parece que ahora los niños y niñas están superprotegidos, para evitar que se hagan daño, se manchen, cojan el más mínimo catarro o corran cualquier clase de peligro, por pequeño que sea. Pero eso les impide practicar deportes, ejercitarse, explorar, jugar, divertirse y también aprender. Por eso los protagonistas de esta historia reclaman su derecho a equivocarse. Veremos quién gana esta partida.

quiero equivocarme

Ficha técnica.

Título: ¡Quiero equivocarme!
Textos: Eva Millet
Ilustraciones: Alba Lápiz
Editorial: San Pablo.
Temática: madurar, crecer.
ISBN: 978-84-285-5980-5
Detalles: 32 págs, 15 x 20 cm

¿Proteger o sobreproteger?.

Carlos está tan protegido por sus padres que incluso se está perdiendo las cosas divertidas de ser niño: trepar a un árbol, montar en bici, hacer volteretas, ensuciarse en un charco de barro. Al final todo son experiencias que les ayudan a crecer por dentro, a madurar, a explorar el mundo que les rodea y a ponerse a prueba para saber de lo que son capaces.

Claro que duele ver que nuestros hijos se hacen daño al tropezar, su frustración si algo no les sale, o cómo les cuesta realizar ciertas actividades o tareas. Pero debemos dejar que lo intenten, que aprendan, que se pongan a prueba. Y si nos piden ayuda, podemos guiarles sin dárselo hecho.

¿Creéis que les hacemos un favor con tanta protección?

Nada más lejos de la realidad, sobreproteger hace que tengan menos confianza en sí mismos, no les ayuda a saber manejar situaciones de frustración cuando se equivoquen, los hace más dependientes de nosotros y siempre pendientes de aprobación.
Su autoestima se ve afectada cuando constantemente les mandamos el mensaje de que no pueden hacerlo.
La mejor forma de fomentar su autonomía es dejando que hagan las cosas y que adquieran poco a poco pequeñas responsabilidades.

¿Cómo evito la sobreprotección?.

Es fácil distinguir la protección obvia que debemos dar a nuestros hijos de la protección en exceso. Si tu ves a tu hijo caminando por el borde de un risco lo normal es evitarlo y avisarle del peligro. Eso es proteger y cuidar. En cambio si tu no lo dejas montar en bicicleta por miedo a que se caiga, es sobreproteger. 

Cuando existen situaciones que ponen en riesgo su integridad física de forma seria, debemos actuar para evitarlo y a la vez hablar con ellos para explicarles el peligro. 

  • No les hagas las tareas escolares aunque sepas que las hacen mal, así en clase la profesora sabrá donde necesitan más apoyo.

  • No evites que juegue al balón, con una bicicleta o un patín por miedo a que se caiga. Los niños se caen y se vuelven a levantar.

  • Deja que falle en algo, que realice una acción aunque creas que no va a poder (llevar un vaso a la cocina, hacer su cama). Puede que a la primera no le salga bien, pero lo seguirá intentando.

  • Deja que se equivoque y se frustre. Aprender a manejar sus frustraciones es también muy beneficioso y forma parte de la buena salud emocional.

 • Confía en el/ella dándole responsabilidades propias de su edad con las que se sentirán orgullosos y reforzarán su autonomía y autoestima. Puede ser dejar que compren ellos el pan, que cuiden de una mascota o que gestione sus rutinas y horarios.

 • Permite que resuelva sus problemas y conflictos. Si se ha peleado con otro niño, cuando algo no le sale como quiere o si se enfada sin motivo. Deja que intenten solucionarlo ellos mismos sin intervenir a la primera, mantente al margen, pero cerca, para que sepan que cuentan contigo. El dialogo y la gestión emocional nos ayudarán en estas situaciones.

En definitiva, teniendo en cuenta su edad y capacidades debemos dejar que adquieran responsabilidades, que tengan cierta libertad, que puedan tomar decisiones aunque no sean acertadas y que sean capaces de aprender del error y seguir intentándolo.

Evitar la sobreprotección es encontrar un equilibrio entre la protección y la autonomía del niño.

Sobre los autores:

Eva Millet es periodista y escritora. Es la autora de varios libros que tratan de la hiperpaternidad o los padres helicóptero. Podéis ver más sobre estos temas en su web www.educa2.info

Alba Lápiz (Alba Lanas Pizarro) siempre supo que lo suyo era dibujar y lleva toda una vida haciéndolo. Su especialidad es la ilustración infantil.

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