¿Qué recuerdas de tus abuelos?. Abuelos, pirañas y otras historias.

A pesar de que la pandemia nos ha robado en gran parte los momentos familiares, reuniones y visitas, muchos niños y niñas tienen la suerte de convivir estrechamente con sus abuelos.
Bien sea porque viven con ellos o porque los ven a diario, o casi. Y ahora toca cuidarlos mucho para que esa suerte no se termine.
¿Qué recuerdas de tus abuelos?.

Yo tengo muchísimos recuerdos porque mis abuelos eran jóvenes y además conviví con los maternos un tiempo y muy cerca de los paternos en otro momento.
Sobre todo atesoro un millón de recuerdos y aventuras de mi abuelo materno, el que nos llevaba a los nietos al campo, a dar largos paseos por el sierro, a coger ranas o a lo que surgiera.

Una de las cosas que más me apena es que mi peque por algunas circunstancias no disfruta de esa forma de los abuelos. Es una suerte cuando los ves a diario, cuando haces cosas con ellos y son cómplices de travesuras y aventuras.

Los que aún tengáis abuelos, cuidadlos muchos y disfrutad a tope de ellos, serán recuerdos de un valor incalculable en el futuro.

Quiero enseñaros un cuento qué tiene mucho que ver con esto que os cuento, con los maravillosos abuelos.

Abuelos, pirañas y otras historias.

Nico y su abuelo Rodrigo van a pescar juntos, comparten momentos de lectura, hablan de arte, pasean en bicicleta y hacen los deberes de mates. Todo eso cuando no les toca huir de un montón de pirañas, claro.

Con los abuelos y las abuelas, aprendemos, nos divertimos, nos emocionamos y traspasamos afectos y complicidades de generación en generación. Una mirada llena de humor y ternura sobre la relación entre nietos y abuelos.

.

abuelos pirañas

Ficha técnica.

Título: Abuelos, pirañas y otras historias
Textos: Rocío Bonilla
Ilustraciones: Rocío Bonilla
Editorial: Algar.
Temática: familia.
ISBN: 9788491423966
Detalles: 40 págs, 24 x 30 cm

El álbum nos habla de varios abuelos y abuelas comenzando por el abuelo de Nico, quien le enseñó a ir en bicicleta. Nico es clavadito a su abuelo y le encanta escuchar las historias que le cuenta de sus aventuras cuando era como él.

algar - abuelos

De cuando un tigre le hizo esa herida en la tripa en sus tiempos de explorador o cuando de pequeño su madre temía que el viento se lo llevase y le ponía piedras en los bolsillos.

Su abuelo le cuenta mil historias y también le acompaña en su día a día aunque eso implique ir a un parque de atracciones o aprender a usar un teléfono móvil.

algar - abuelos

Conocemos a Mercedes, la abuela de su amiga Rita. (El abuelo de Nico y la abuela de Rita son medio novios).
También está el abuelo de Manuel, que se llama Antonio y era carpintero.

Antonio está jubilado, pero usa su pequeño taller para construir cosas, como casitas para los pájaros de la abuela de Manuel.

algar - abuelos

Nos habla de los abuelos de Berta o la bisabuela de Andrea, del abuelo de Martina, que olvida cosas o se pierde en ocasiones y por eso tienen que acompañarlo.

Pero hay abuelos a los que les han salido alas para irse al cielo volando, y de esos también nos hablan. Porque los abuelos son eternos, aunque sea en nuestros recuerdos y en nuestros corazones. Y recordarlos, es una forma de tenerlos siempre cerca.

Quizás algún día seremos nosotros los abuelos, y contaremos esa historia de la cicatriz en la tripa, recuerdo de cuando escapamos de mil pirañas en una aventura.

algar - abuelos

Los abuelos, esos seres extraordinarios.

Nunca me ha gustado generalizar con frases tipo «todos los padres son maravillosos» o «todos los abuelos valen mucho» porque por desgracia sé bien que hay padres y abuelos que no merecen esos títulos, pero bueno, por suerte son una minoría.

El caso es que la gran mayoría de abuelos y abuelas son seres extraordinarios, de esos que no dejaban ni menearse a sus hijos, pero que hoy consienten todo a los nietos.

Abuelos que nos adoran, nos cuidan, con los que jugamos, reímos y aprendemos incluso a cocinar. De esos que nos cuentan batallitas y que a la vez, nos ayudan a confeccionar las batallitas que un día nosotros contaremos a nuestros nietos.

Siempre he creído que los abuelos, al menos los que se lo merecen, tienen el derecho, que no el deber, de disfrutar de sus nietos todo lo que puedan y más. Y con eso no me refiero a tener que cuidarlos cada día por obligación, me refiero a disfrutar de verdad haciendo cosas divertidas, alguna trastada y atesorando historias juntos.

Este libro es un bonito homenaje a los abuelos y abuelas, algo que cobra más fuerza ahora en la época que vivimos con una pandemia que nos mantiene a muchos alejados de ellos y que por desgracia ha puesto alas a demasiados.

Fichadlo como regalo para que los nietos y los abuelos puedan leerlo juntos y saber el valor que tiene un buen abuelo/a.

Sobre los autores:

Rocio Bonilla es de mis autores preferidos de literatura infantil/juvenil. Es Licenciada en BBAA por la Universidad de Barcelona. CAP en pedagogía. Y tiene cursos específicos de ilustración con Ignasi Blanch y Roger Olmos.
Se dedicaba principalmente a la publicidad hasta que fue madre. Entonces, le cambió el chip y se dedicó de pleno al mundo infantil. Tiene una empresa llamada «Érase una vez» que se dedica a los murales infantiles.

Libros relacionados con el autor/editorial reseñados aquí:

Max y los superhéroes. Rocio Bonilla y Oriol Malet.
La montaña de libros más alta del mundo. Rocio Bonilla.
¿De qué color es un beso?. Rocio Bonilla
Jugamos con MiniMoni. Rocio Bonilla
¿Te aburres MiniMoni?. Rocio Bonilla
¿Jugamos?. Rocio Bonilla e Ilan Brenman

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: