Un paseo por el pasado: Los objetos olvidados.

Desde que descubrí todo el movimiento «yo fui a EGB» que arrancó con un grupo de Facebook donde los más nostálgicos comenzaron a subir imágenes y recuerdos de objetos y tradiciones de antaño me atraen terriblemente todo tipo de cosas relacionadas con echar un vistazo al pasado.

Nací el último día de 1980 por lo que según el catálogo de generaciones estoy por los pelos en la Generación X, ya que ese año lo catalogan también como comienzo de la generación Millenials en algunos portales.

Nosotros comenzamos a usar los primeros ordenadores  personales, aunque no todos tuvimos la suerte de tener uno en casa. Vimos llegar los primeros teléfonos móviles también conocidos como ladrillos. Estrenamos cuando éramos muy pequeños, los primeros canales de Tv que no fueran la 1 y la 2. ¿Recordáis cuando solo había esas dos opciones?.

No existían las redes sociales en nuestra infancia, pero igualmente éramos sociables y sabíamos encontrarnos. Jugábamos en la calle, nos llamábamos a voces por las ventanas y no conocíamos el postureo.
Solíamos quedar en los recreativos donde por 25 pts jugábamos a las máquinas. Mis favoritos, el pang y el tetris.

Y por eso aunque hoy os enseño un libro recomendado para niños de 9 años en adelante, dejadme que os diga que va a enamorar a los padres de dichos niños, a nosotros los de la Generación X. Un pequeño paseo por el pasado rememorando unos cuantos objetos cotidianos que por aquel entonces solían verse en cada casa y que hoy día han evolucionado drásticamente o desaparecido por completo.

Los objetos olvidados.

Conoce aquellos objetos que hoy han caído en el olvido, pero que marcaron un antes y un después en nuestra sociedad.

¿Cómo se creó el teléfono? ¿De dónde sale el molinillo de café? ¿Sabías que Mark Twain fue uno de los primeros en usar la máquina de escribir para redactar sus obras?

Descubre la historia que hay detrás de aquellos objetos que ahora han caído en el olvido, pero que, en su día, fueron revolucionarios para el día a día de las personas.

 

objetos olvidados

Ficha técnica.

Título: Los objetos olvidados
Textos: Teresa Blanch y Anna Gasol
Ilustraciones: Giselfust
Editorial: Anaya.
Temática: curiosidades, historia.
ISBN: 978-84-679-4089-3
Detalles: 40 págs, 23 x 29 cm

La editorial Astronave nos trae este maravilloso repaso por nuestra infancia y nuestros recuerdos. Me parece una idea fantástica compartirlo con nuestros hijos y mostrarles todos esos objetos que nosotros llegamos a usar y como ha sido su evolución. Seguro que se ríen de nosotros por lo «poco avanzados» que estábamos y es la mejor forma de enseñarles como la vida está en constante evolución y progreso y en cuestión de unos pocos años todo cambia.

Astronave - Teresa Blanch y Anna Gasol

El teléfono, uno de los objetos que más hemos visto cambiar todos. Desde aquellos teléfonos de pared que había en casa de las abuelas hasta los smartphones actuales. Dónde vivimos nosotros aún había hace unos años una de las míticas cabinas telefónicas de monedas  que tanto usé yo en mi adolescencia.
Los primeros teléfonos no eran muy distintos a nuestros experimentos con dos yogures y un hilo o cable que al tensarse dejaba llegar al sonido. Antonio Meucci fue el inventor de ese sistema, el teletrófono. Fue el antecesor del primer teléfono inventado por Graham Bell que combinaba sonido y electricidad y podía usarse sin tener que tensar un cable.
¿Habéis visto Las chicas del cable?. Pues no hace mucho tiempo esa era la forma de conectar a los abonados a la telefonía, conectando manualmente las llamadas en una centralita. Curioso, ¿verdad?.

Astronave -Teresa Blanch y Anna Gasol

La música, o más bien la forma que teníamos para disfrutar de ella era diversa y no exenta de cambios constantes. Si nos remontamos más atrás podríamos hablar de gramófonos y vinilos, pero no hay que irse demasiado lejos para ver objetos que son hoy desconocidos para nuestros niños como los casetes, el walkman o el discman. No había forma de almacenar cientos de horas de música como ahora, estábamos limitados a los 120 minutos máximo de las cintas.

La máquina de escribir, los telegramas, la pluma y el tintero o el buscapersonas son protagonistas también de este viaje en el tiempo. Recuerdo haber conseguido mi buscapersonas por una promoción de refrescos y aún hoy me cuesta entender de qué nos servía un aparato que lo único que nos decía era que teníamos que buscar un teléfono para llamar a alguien o responder a un corto mensaje de texto.

Astronave - los objetos olvidados

¿Qué me decís de las cámaras analógicas?. Hoy los jóvenes se sorprenderían de saber que no podían ver la foto antes de revelarla y que no podíamos estar haciendo 4-5 seguidas en la misma pose porque los carretes eran limitados y costaba dinero sacar cada una de ellas. Fliparían si vivieran eso.

La radio, el molinillo de café, el cinematógrafo o la plancha. Son muchos los objetos cotidianos que han cambiado totalmente hasta ser distintos por completo a lo que conocíamos antes.

Recuerdos y conocimiento del pasado.

Me parece ideal el libro para enseñar a los pequeños de la Generación Alfa cómo vivíamos nosotros o que objetos teníamos. Las diferencias entre como eran y como son, los que aún existen son grandes y curiosas y creo que es fascinante poder verlo y enseñarlo.

Para nuestros niños, acostumbrados a viajar con sus trolley, resulta increíble descubrir aquellos tiempos en los que se llevaban las pertenencias en pesados baúles. Esa época en la que había que encender la lumbre para preparar la comida en la cocina de hierro o en la que solamente podíamos elegir entre ver Tv1 y Tv2 hasta que llegaron la 3, la 5 y el plus codificado.

Por no hablar de los festivales de fin de curso cuando nos ponían en grupos para inventar coreografías para los bailes finales y nos tocaba a alguna llevar el pedazo radiocasete al cole para poder escuchar la música. Ay si hubiéramos podido usar un móvil como ahora, cuantos viajes cargados con ellos nos habríamos ahorrado… por no hablar de la facilidad con la que ahora buscan coreos en youtube, nosotros teníamos que apañarnos como podíamos con nuestra creatividad y algún videoclip musical el domingo por la mañana en Música sí.

Es un libro excepcional al que seguro que le podemos dar uso en la escuela para compartir todo esto con sus amiguitos de clase.
Cada objeto viene debidamente definido con datos sobre el año de su creación o los cambios importantes que tuvo. En el caso de algunos incluso nos sorprendemos al descubrir su inventor real o el origen más remoto de ellos. Una gran labor de investigación de Teresa Blanch y Anna Gasol que después han sabido resumir perfectamente para dejar lo más importante que ocupe el espacio mínimo sin dejarse información y atrapando al lector más curioso.

Para rematar tenemos las imágenes de Giselfust que nos teletransporta visualmente a otra época con cada objeto debidamente ilustrado, algo que sin duda a los mayores nos resultará muy familiar nada más verlos.
Un bonito regalo para los niños pero también para sus padres, la Generación X.

Sobre los autores:

Teresa Blanch Y Anna Gasol son también las autoras de la serie Julio y Verne de Astronave que reseñamos hace tiempo en el blog. Tienen diversos títulos editados en conjunto y también por separado.
Teresa es la autora de la conocida serie juvenil Los buscapistas y de un sinfín de libros juveniles de diversas editoriales.
Anna Gasol por su parte tiene también un buen número de títulos publicados para niños, jóvenes y mayores.

Giselfust (Gisela Navarro) es ilustradora licenciada en Bellas Artes, profesora de secundaria y teniente de alcalde, ¡ahí es ná!.

Otros títulos relacionados reseñados en este blog:

Julio y Verne descubren el fondo del mar. Teresa Blanch y Anna Gasol

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: