Fases del parto: el expulsivo

recién nacido

Yo no sabía que existían fases en el parto. Me explico. Una vez conseguí estar completamente dilatada, que fue después de pasadas 6 horas, (la epidural ralentizó el proceso, os lo contaba todo AQUI), pensé que solamente me quedarían un par de empujones y la niña estaría fuera. ¡JA! ¡Qué ilusa! Ahora todo se mide por tiempo y hay que cumplirlo a rajatabla.

La matrona se dirigió a mí y me dijo : “Bueno ya estás completamente dilatada, ahora tienes que ir empujando poco a poco para que la niña se vaya colocando. Vete haciéndolo de vez en cuando. Tenemos 4 horas para que nazca antes de tener que intervenir”

Lo que yo pensaba que iba a terminar pronto se convirtió en las 4 horas exactas que me dijo la matrona. La niña estaba muy arriba y había que esperar. No entiendo muy bien por qué hacen las cosas de esa manera. La verdad es que no estuve mal, porque nos dejaron solos a mi marido y a mí en la sala de dilatación, con lo cual podíamos hablar y estar tranquilos, pero hubiese preferido tener al equipo médico cerca y haber conocido a mi hija antes (así habría evitado todo lo que después me pasó).

No sé si fue por el nerviosismo de que aquello no terminaba o que la epidural empezaba a dejar de hacer efecto y el dolor era insoportable, pero mis pulsaciones se dispararon completamente. La máquina a la que estaba conectada no dejaba de pitar y yo me ponía cada vez más nerviosa. Mi marido ya no sabía qué hacer, movía el abanico que habíamos bajado a la sala de partos como si lo hubiesen programado antes de entrar y resoplaba viendo cómo yo sufría en aquella cama que tiempo después odié hasta la saciedad.

Cuando por fin pasaron las dichosas 4 horas entró todo el equipo médico y dijeron: ” La mamá está agotada, tenemos que ayudarla”. Pensé de todo, me asusté muchísmo porque soy conocedora de la cantidad de daños que el instrumental puede llegar a causar en los bebés. La palabra forceps no quería ni escucharla. Por suerte no tuvieron que echar mano de ellos. Fue por medio de una ventosa como consiguieron que Julia bajase por el canal del parto. Me iban indicando el momento de empujar para que fuese todo más rápido y en tres empujones la niña había salido.

Cuando ese momento se supone que tiene que ser todo alegría y felicidad en mi caso no fue así. La matrona y la ginecóloga llamaron a los pediatras diciendo que la niña estaba cubierta de meconio. No me dejaron verla, se la llevaron corriendo a una camilla que había al lado de donde yo estaba tumbada y allí la aspiraron. La niña no lloraba, sólo se escuchaba un sonido flojo y a las pediatras animándola y moviéndola para que por fin lo hiciera.

Será deformación profesional, pero el meconio era otra de las palabras a las que mayor miedo les tenía y les sigo teniendo. La falta de oxígeno del bebé dentro del vientre de su madre puede acarrear lesiones cerebrales muy serias. Por suerte no fue el caso. Julia reaccionó rápido a los estímulos pero se la llevaron a la incubadora al haber nacido “deprimida”. Le dan ese nombre a los bebés que nacen con poco calor corporal y con algún problemita respiratorio.

Yo no podía parar de llorar, pero de miedo. La pediatra me trajo a la pequeña envuelta en una manta y pude verle la carita y darle un beso antes de que se la llevaran a la incubadora. Mi marido fue con la pequeña mientras terminaban de atenderme a mí. No recibí más que dos puntos por desgarro natural así que la cosa pintaba bien. El problema vino cuando después de expulsar la placenta no eran capaces de cortar la hemorragia. Otra vez el susto en el cuerpo porque escuchaba cómo la sangre caía, los médicos se impacientaban y yo me ponía en lo peor. Encima sola. Menos mal que la auxiliar se quedó conmigo. Me daba la mano y me tranquilizaba. Con algo de medicación me estabilizaron y la preocupación por la salud de la niña volvía a rondarme la cabeza.

Mi marido volvió con una cara de felicidad tremenda. ” Es preciosa, es preciosa”, eso era todo lo que podía contarme. Ella también se había estabilizado rápidamente y en un par de horas me la llevarían a la habitación.

Una vez allí, no tardaron ni media hora en subirla. Por fin estábamos los tres juntos. Me la pusieron en brazos y le dí millones de besos. No me creía que aquello estuviera pasando. Era MI NIÑA, la que tantísimo tiempo había soñado, la que todos estábamos esperando desde hacía 7 años.  El milagro se hizo realidad y se llama Julia.

Vinieron familiares y amigos a conocerla. Todos respetaron nuestros tiempos, lo cual agradecemos hasta el infinito. A partir de entonces somos una familia de 4, porque nuestra hija peluda sigue siendo pieza clave en ella. Os iré contando experiencias y curiosidades de esta nueva etapa. Todavía me queda mucho por aprender. Creo que tardaré bastante en poder quitarme la L en esto de la maternidad.

Un saludo y sed buenos,

Andre

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4 thoughts on “Fases del parto: el expulsivo

  1. ¿4 horas? De esto sí que no tenía ni idea porque en los 2 partos ha sido llegar a la dilatación completa y en 20 minutos acabar con el expulsivo y los niños fuera. Jolín, lo de tu pérdida de sangre sí que me ha asustado. Yo que esto de parir lo veo tan sencillo, pero claro, ante contratiempos así es normal que haya tantísima variedad de opiniones respecto a los partos.

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