Mi experiencia con la lactancia.

Si el miedo al dolor a la hora del parto era mi mayor preocupación, el ser capaz o no de poder amamantar a mi hija era la segunda cosa que me traía realmente de cabeza. De todos es sabido la importancia que tiene, tanto para la madre como para el bebé, la ingesta de leche materna, pero también me constaba el hecho de que no es para nada sencillo todo el proceso que hay que pasar hasta que se establece la lactancia materna. Mi hermana os lo contaba en este post. Hoy vengo a contaros cuál fue mi experiencia.

Cuando la niña llegó a la habitación, después de haber pasado un par de horas en la incubadora, ya había tomado un biberón. Por lo visto, suelen hacerlo para que no pasen tanto tiempo sin comer nada. Tampoco me parece que hubiera sido un periodo excesivamente largo, pero en esos momentos tampoco estaba yo con muchos ánimos de ponerme a pedir explicaciones. Me bastaba con recuperarme del susto y disfrutar de mi niña, a la que por fín podía tener en brazos.

mi experiencia con la lactancia materna

Las enfermeras estuvieron en todo momento pendientes y me preguntaron qué quería hacer. Les dije que mi idea era intentar darle lactancia materna, así que me explicaron con mucha paciencia cómo debía hacer para amamantar a la niña. Yo iba poniéndola al pecho cada poco tiempo para que fuese alimentándose y sacando el calostro pero notaba que no conseguía agarrarse bien. Durante el día la despertaba cada 3 horas para ponerla a mamar, como me habían indicado, pero por la noche, no sé qué era lo que le pasaba que no conseguía que comiese nada.

La leche me subió el día que me dieron el alta. Julia nació el jueves de madrugada y nos fuimos a casa el sábado a medio día. Para entonces, mi hermana ya me había aconsejado que llamase a la asesora de lactancia que la ayudó a ella en su momento para que valorase el tema del agarre y de posible frenillo. Es cierto que soy madre primeriza pero a mí algo me decía que aquello no iba por buen camino. El dolor que sentía cuando la niña mamaba era muy grande, hasta el punto de preferir mil veces parir que darle de mamar. Os podéis hacer media idea.

El sábado por la tarde, la asesora vino a valorar a la niña. Efectivamente, tenía un frenillo tipo dos que era una de las cosas que estaban dificultando la lactancia. Pedimos cita con un pediatra que se dedica a intervenir a los niños cuando tienen estos problemas y el miércoles de esa misma semana fuimos a su consulta. Supuestamente debería notar una mejoría casi inmediata pero no fue así. La niña mamaba durante TODO el día. No conseguía despegarla del pecho sin el correspondiente berrinche, así que se pasaba el tiempo mamando, pero mamando mal, con lo cual, los pezones los tenía hechos un estropicio, me dolían solo con mirarlos.

frenillo tipo 2
Frenillo tipo 2. Guía de lactancia materna

Cuando el médico me pidió que la pusiera al pecho y valorase la mejoría no supe qué decirle, porque seguía doliéndome mucho, pero yo no sabía distinguir si era debido al machaque de toda la anterior semana o era porque realmente no había servido para mucho la intervención. Así que preferí darle un margen de tiempo antes de poder responderle. Él me dijo que si hacía falta, podían intervenir una segunda vez. Siempre pecan de cautos, prefieren hacerlo en dos veces y no pasarse a la primera.

El sistema es por cauterización. Lo hacen con un bisturí eléctrico y el dolor que sufren los peques es mínimo. Julia ni se enteró. La verdad es que los tratan súper bien, con mucho mimo y paciencia para que todo salga genial y con el mínimo sufrimiento. Además ella no tenía ni siquiera una semana de vida, con lo cual, al no moverse apenas, facilitaba mucho más el ejercicio.

El caso es que pasaban los días y yo seguía sufriendo como nunca. Tenía muchísimo pero muchísimo dolor. La niña lloraba pidiendo comida y yo lloraba a la par porque me dolía horrores. Sólo de pensar que tenía que volver a ponerla a mamar me ponía a sudar en frío y a llorar desconsolada, porque encima me sentía culpable de lo que me pasaba. Pasamos noches en vela, yo me sentía fatal porque sabía que muchas veces no pedía teta por hambre si no simplemente para calmarse y no era capaz de aguantar, tenía que apartarla y aquello me partía en dos.

Decidí estar un tiempo sin darle el pecho, muy a mi pesar, y por consejo de mi marido y familiares, pero era o eso, o abandonar por completo. Lo que hacía era sacarme la leche con un sacaleches eléctrico y complementar con leche de fórmula, porque no conseguía tanta extracción como para cubrir todas las tomas. De esa manera yo no sufría y la niña seguía recibiendo leche materna.

Pasó una semana siguiendo esa tónica, mi humor cambió por completo porque ya no sentía dolor, pero me daba pánico volver a intentarlo. Una tarde, estando en casa de mi madre, la niña empezó a llorar muchísimo, porque sufría (y aún sufre) de cólicos y gases. Le hice masajes, la acurruqué, le canté para calmarla pero no era capaz. Eran gritos, no llanto. Mi hermana me sugirió que la pusiese al pecho para ver si se tranquilizaba. Me dio tantísima pena verla sufrir de esa manera que lo intenté y para sorpresa de todos consiguió agarrarse sin ocasionarme ninguna molestia. Así que dejé el extractor y empecé de nuevo a ponerla al pecho, con mucha cautela para no volver a sufrir dolor como al principio.

lactancia materna

 

Será que la niña había mejorado después de la intervención, que consiguió agarrarse como debía o yo conseguí colocarla en buena postura pero aquello era maravilloso. Podía darle el pecho y disfrutar de ello. Una de las cosas que todas las personas con las que hablé me dijeron es que para poder amamantar tenía que estar tranquila y disfrutar, si se convertía en un sufrimiento era absurdo porque no serviría de nada. Los bebés lo que necesitan es a su mamá tranquila y contenta.

A día de hoy sigo dándole lactancia mixta, pero la mayor parte del día se alimenta de leche materna. Solamente toma un par de bibes, uno por la mañana y otro por la noche. Se acostumbró a ellos y lógicamente no es tonta, con el biberón se llena mucho antes y por lo tanto coge el sueño con mayor facilidad. De hecho, el que pide con más ganas es el bibe de la noche, como para quedarse tranquila y dormir a pierna suelta. Si no se lo doy, tenemos llantina para rato.

No me molesta porque estoy amamantándola igualmente y porque además, la leche de fórmula se la doy con un bibe estupendo de una marca que seguro todos conocéis, NUK. Es concretamente el biberón Nature Sense, y es el más parecido al pecho materno que existe.

biberon NUK

Tiene múltiples orificios que hacen que se parezca mucho más que cualquier otro biberón al pecho materno. La tetina tiene una zona ancha y flexible que se adapta al paladar del bebé como si fuera el pezón de la madre. La zona labial, al ser más ancha y flexible facilita un enganche más natural y eso consigue que después si se hace lactancia mixta, como es mi caso, no produzca malestar en el pecho de la madre. Normalmente los biberones consiguen eso, como los bebés tienen que colocar la boca de forma distinta, cuando se les ofrece el pecho siguen haciéndolo de ese modo y provocan dolor e incluso heridas en la mamá. Además tiene una válvula anticólico que permite una toma sin pausas, igual que se hace con el pecho y evita que traguen aire mientras están comiendo con lo cual, los cólicos también se reducen. Para mí fue todo un descubrimiento y estoy encantada con él.

biberon nature sense nuk

Ya sabéis que nosotras nunca os hablamos de cosas que no nos gusten. Tengo bibes de varias marcas, pero sin duda este se lleva la palma y por eso quiero que tengáis mucha información, por si alguna está valorando comprar biberones y no sabe por cuál decantarse. Al final, son pocas las mamás que tienen el privilegio de poder darle lactancia materna exclusiva a su bebé, ya que, el simple hecho de tener que ir a trabajar lo impide. Por eso, nunca está de más tener un biberón en casa. Os dejo un par de vídeos que explican algo mejor todo lo que os estaba contando.

Os recomiendo conocer la experiencia de Alba y su peque Tarek, lo cuenta a modo de diario AQUI

Y por si aún no tenéis suficiente, podéis pasaros por el blog de NUK donde también se habla y se da información sobre este innovador producto, el biberón Nature Sense.

¿Cuál es vuestra experiencia con la lactancia? ¿Sois mamás pro lactancia materna exclusiva, mixta, artificial? Contadnos qué tal os fue y si conocíais este bibe del que hoy os hablo. 

Un saludo, sed buenos,

Andre

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4 thoughts on “Mi experiencia con la lactancia.

  1. Yo hice todo lo posible por conseguir la lactancia materna exclusiva y después de 3 meses de fallos y dolores ¡lo conseguí! Biberones solo tuve uno con mi bichilla,para darle leche extraída, pero enseguida lo rechazó porque creo que el primero se lo dimos con 11 meses y casi comía de todo, por lo que prefería el resto de comida a la leche si no salía directamente de la teta.

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