Mi experiencia en el parto como madre primeriza

 

nacimiento

Lo que más me asustaba de todo el proceso que hay que seguir hasta tener un hijo era el momento del parto. Siempre me metieron mucho miedo en el cuerpo con el rollo de siempre: Es que estás gorda, y claro, la grasa abdominal no ayuda para nada a la dilatación. Deberías adelgazar porque luego lo más probable es que acabe en una cesárea… La cosa es, que para sorpresa de todos, me incluyo entre ellos, adelgacé cerca de 10 kilos durante el embarazo. No tuve ni una sola náusea y me puse fina filipina a comer todo cuanto se me antojó, sobre todo al principio, los dos últimos meses se me estropeó el invento al salir alterada la curva de azúcar y tener que andar controlando un poco lo que comía, pero fueron solo dos meses.

Como también tuve problemas de tensión alta , os lo contaba hace unos meses en este post , el día que fui a hacerme la última revisión, estando de 40+2, la ginecóloga me dice que no es conveniente dejar pasar mucho más tiempo ya que las complicaciones pueden aparecer en cualquier momento. Me hacen una exploración y me dicen que ya estaba dilatada de casi 3 centímetros. Yo estaba alucinando porque no había sentido absolutamente nada, ni una simple molestia en todo este tiempo.

monitorización durante el parto

Antes de ir a la consulta de la gine, había pasado por monitores donde me dijeron que todo iba perfectamente bien y me dieron cita para el día siguiente otra vez. Esa tarde empecé a tener contracciones espaciadas. Eran dolores tipo a los que tienes cuando te va a bajar la regla. Fueron suaves y muy irregulares hasta que sobre las 3 de la mañana se hicieron contínuos, algo más fuertes y cada aproximadamente 5 minutos. Así que le dije a mi marido que prefería acercarme a urgencias para que me valorasen. Como nunca había parido no sabía qué debía sentir y total, el hospital lo tenemos a escasos 5 minutos de casa. Allí aparecimos y nos atendieron al momento. La chica que estaba de guardia me dijo que si quería, podía quedarme ingresada hasta el día siguiente que me mirarían en monitores, porque no había avanzado nada, estaba igual que esa mañana,pero preferí irme a mi casa, encender el ventilador y ponerme una serie. No iba a dormir porque me seguía doliendo, pero al menos estaría tranquila, en un ambiente relajado y haciendo lo que me viniese en gana.

Al día siguiente volvimos a monitores. Todo genial. Pasamos a la consulta con el gine, me explora y me dice: “¿Tenéis aquí la bolsa para ingresar?” La cara que se nos quedó fue un poema. “Mmmm, no, pero voy a buscarla en un momento que vivo aquí al lado.”, le dije.  “Ah, genial, pues sí, vete dando un paseo si puedes para ayudar al trabajo de parto porque ya estás de 4 centímetros y te quedas ingresada”.

Ni cortos ni perezosos, nos fuimos hasta la casa de mis padres a llevar a nuestra hija peluda, no sabíamos cuánto iba a tardar aquel proceso y además, independientemente de lo que tardase en nacer la niña, si me quedaba ingresada, alguien se tendría que hacer cargo de la perrita. Así que cogimos el coche y nos fuimos para allá. Durante el trayecto había momentos en que me quedaba muda porque me daban contracciones cada vez más fuertes, pero no me quitaron el apetito. Comimos y nos fuimos tranquilamente al hospital.

Cuando entramos por urgencias coincidí con la cuñada de una amiga mía, que ya estaba avisada de que iba a ingresar. Ella es gine y me quiso explorar antes de irse a casa. Me dijo que no parecía primeriza, estaba dilatando muy bien, y según ella “no tenía cara de estar de parto”. Todos me debían ver estupendamente porque no fue la única que me lo dijo. Hubo quién me miró incrédulo como diciendo… “pobre… no sabe lo que son los dolores todavía”.

dilatación cuello uterino
http://www.saludmujerclinico.es

Me subieron a la habitación y me pidieron que aguantase todo lo que pudiera, porque estaba sucediéndose todo genial y la anestesia podía frenar el proceso de dilatación. Así que nos quedamos allí unas dos horas, hasta que el dolor pasó a ir acompañado de náuseas. Yo ya no podía más. No sabía si aquello había avanzado o seguía como estaba al principio pero tenía que avisar para que me bajasen a paritorios porque era insoportable. El gine ya había dejado constancia de que en el momento en que lo pidiera me llevasen. Tardaron a penas 5 minutos. Preferí ir caminando para poder parar a respirar cuando me doliese mucho. El celador, con toda su paciencia esperaba junto con mi marido a que pasase el mal rato y continuábamos la marcha.

Al llegar me enseñan lo que iba a ser mi sitio hasta la llegada de la niña. Una habitación muy grande con una cama aparentemente muy cómoda y una decoración que invitaba al relax, con mariposas, pajaritos y colores suaves. Me recibió el equipo médico, todos muy simpáticos y amables. La matrona era una chica muy joven que llevaba a penas 15 días trabajando en este hospital. Se tiró un buen rato dándonos conversación y nos contó cómo iba a ser el proceso. Lo primero que me preguntó es si quería epidural. Le dije que sí, me examinaron, ¡¡¡¡ya estaba de 7 centímetros!!!! . Al rato llegó la anestesista con todo el material para ponerla.

Tengo que decir que soy bastante quejica en la vida diaria, y uno de los miedos al parto que tenía venía precisamente provocado por eso, por el miedo al dolor. Pero una vez más, me sorprendí a mí misma y dejé callados a todos y todas los que decían que el día en que la niña naciese se iban a enterar hasta en la China porque con lo escandalosa que soy no aguantaría nada. ¡¡Pues toma!! Otras dilatadas de 2 centímetros están con el grito en el cielo y ahí me tenéis a mí, como una campeona. Un poco más y no llego a ponerme la epidural.

El proceso de dilatación, efectivamente se frenó en el momento en que me pincharon la anestesia. Desde las 6 y media hasta las 12 y media estuve para dilatar 3 centímetros, ayudada de oxitocina. Tuvieron que hacerme la prueba del oxígeno para comprobar que no hubiese sufrimiento fetal y por suerte todo salió bien. Desde las 12 y media hasta las 05:30 que nació la pequeña fue un infierno. Se me pasó el efecto de la epidural, o eso parecía porque me dolía muchísimo. Tenía unos calambres en la pierna izquierda que me hacían llorar, que iban y venían. Más tarde, pensándolo y comentándolo con amigos médicos, me dijeron que probablemente la posición de la cabeza de la nena me pinzase algún nervio y eso era lo que me provocaba el dolor. Fue salir la cabeza y a mí se me pasó todo.

relax

Julia llegó al mundo ayudada de instrumental. Tuvieron que poner ventosa para que saliera porque estaba muy arriba y yo ya estaba agotada, aunque empujaba con todas las fuerzas que me quedaban para que saliese cuanto antes. Tengo que agradecer el apoyo incondicional de mi marido que estuvo al pie del cañón en todo momento. Había veces que parecía estar él peor que yo. Debe ser complicado ver a otra persona sufrir y no poder hacer absolutamente nada. Fueron unas horas infernales pero el resultado mereció mucho la pena. Agradezco también a todo el equipo médico, a mi gine, a las matronas (conocí a dos distintas con el cambio de turno) y a las auxiliares que me acompañaron durante todo el proceso. Consiguieron mantenerme tranquila aunque los últimos momentos para mí fueron muy complicados.

En otra entrada os contaré un poco más el final del parto y cómo fueron los primeros días junto a nuestra hija.

Sed buenos, un saludo.

Andre

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15 thoughts on “Mi experiencia en el parto como madre primeriza

  1. 10kg perdiste!!? La verdad es q poco arte tiene a veces el profesional sanitario. Tuve un primer parto muy parecido al tuyo. Madre mía q largo se me hizo y oye es verdad q no puedo decir q pasé dolores. Me la pincharon bien o a saber q paso contigo y esa pierna. Pues con la segunda no quería epidural ni muerta. Fue un acierto. Desde el momento q dices madre mía me muero, no puedo más, nacen en seguida. Yo no se de dónde salen las fuerzas. Pero lo hice. Porque estamos programadas para ello!

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  2. Naa y te quedas tan ancha dejándonos a medias.jajajajaja la verdad que en tema partos no hay un guión, se puede decir que si tienes esto te puede pasar tal o cual cosa pero cada parto es un mundo, igual que cada niño.

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  3. Los segundos son más rápidos jajajaja
    Yo mi primera hija fue sin epidural ni nah, las contracciones eran como un dolor de regla bastante soportables, llegue al hospital de 9cm. Dos o tres empujones y ya la tenia conmigo.
    Y los segundos….son más rápidos como dije antes, cuando nació mi segundo hijo yo me estaba preparando para salir, sin dolor ninguno, solo unas molestias como en el primero, de regla, y sangré ,cosa que del primero no, eso fue lo que hizo que me decidiera a ir al hospital,vivia a 30 minutos de casa y casi no llego!!!!
    Sin a penas dolor ya estaba dilatada de 9cm otra vez!
    Si tengo un tercero, creo que ya no llego al Hospital ni de broma jajajjaja

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  4. Pues sí que me asusté por eso fui derechita, del primero no me pasó y yo veo sangre y caigo redonda al suelo…..ya te imaginarás…
    Y animo a parir sin epidural, yo aquí la menda lerenda que le tiene pánico catastrófico al dentista y a una aguja…. hasta a las de coser!…. p
    arí dos veces sin la ayuda de la epidural y hasta los mismos médicos te recomiendan no ponerla. La recuperación es muchísimo mejor.
    Sacamos fuerzas de donde no las hay y no sabemos hasta que punto aguantamos el dolor, Por cierto Felicidades por tu Maternidad 🙂

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