El nacimiento: las (odiosas) visitas.

El parto: Ese esperadísimo momento, ese día con el que llevamos soñando casi 9 meses. Ese instante en el que estamos entusiasmadas y acojonadas a la vez.
Estamos tan absortas en conocer a nuestros retoños que apenas hemos reparado en lo que se cuece alrededor: Las visitas inesperadas.

Ponte en situación: te pones de parto, dan aviso a la familia y se corre la voz. Para cuando a ti te hacen el ingreso y subes a tu habitación ya tienes allí a tu suegra, tus padres, la hermana, el novio de la prima, la vecina del 5º y un señor de murcia.
Y aún no has parido…

Pasan las horas, tu estás en labor de parto pero aún dilatando tranquilamente en la habitación mientras que el dolor comienza a asomar. La escena: La suegra hablando con la vecina, la prima hablándote a ti, el señor de murcia comentando que largo es tu parto y alguna invitada sorpresa con la puñetera preguntita: ¿Pero aún nada?

En esos instantes ya no tienes ganas de sonreirles porque te duele, y ves sus caras horrorizadas cuando te miran, pero no cesa la p**a preguntita: ¿Aún nada?
Y entonces todas comienzan a contarte sus partos y comentar lo mucho que te quejas tu.
Ya estás a punto de mandarlos a tomar por saco cuando aparece la enfermera para bajarte a partos, iupiii! Que den gracias, se han librado…

visitar al recien nacido

Parece que ya se acaba ahí pero nada más lejos de la realidad, eso no ha sido mas que el comienzo.
Tienes a tu bebé y por fin os dejan ya subir a planta, y allí esta la tropa de antes mas todos los que aún no se habían enterado, más alguno que se entero por el facebook del señor de murcia de que tú estabas pariendo.
Y entonces recién paridita, cuando solo quieres tirarte en la cama aunque se te vea todo, sin peinar, sin duchar y sin clase, tienes que atender visitas. ¡Ójala fuese solo eso!

Las abuelas, suegras, cuñadas y demás especies comienzan a darte todo tipo de ordenes, porque no son consejos, son ordenes: Ponlo al pecho, no te muevas, come, no lo cojas, no le des chupete, cámbialo, dámelo que tu no sabes.
Te dicen que no lo cojas que se acostumbra mientras lo tienen en sus brazos sin soltarlo, y hasta cuando la enfermera pide que salgan para hacerte revisión, olvidan dejarlo en la cuna y pretenden llevárselo.

Y aquí ya pueden pasar dos cosas:
A: Eres comedida y educadita, aguantas como puedes y no arde troya
B: Eres más bruta, pides a la enfermera que los eche a todos y os quedáis más a gusto que un arbusto tú, tu marido, el bebé y el señor de murcia.

Por suerte no ocurre en todos los casos pero si en una gran mayoría.
En otros es incluso peor.
Mi consejo: Pide a la enfermera que controle un poco las visitas, te hará el favor 😉

Te aconsejo leer este artículo de Adriana Vera con 7 buenos motivos para no visitar a un recién nacido demasiado rápido.

decálogo de buenas prácticas para visitar al recién nacido.

¡Hagamos debate!: ¿Cómo fue el tema visitas en tu parto? o… ¿Cómo crees que será?

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12 thoughts on “El nacimiento: las (odiosas) visitas.

  1. Me he partido leyéndote. El señor de Murcia… ¿no será un concejal? ¡Mucho enchufe tiene! Totalmente de acuerdo, la gente no se da cuenta de que están ante un momento íntimo madre-bebé y que no tienen que intervenir si no se les da la palabra. Pero parece que olvidan sus partos o, ya que ellas se fastidiaron, los demás también… Besitos

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  2. Jajajaja, me he partido contigo, solo espero de verdad, que nos hayas puesto una versión exagerada en plan irónico, jajaaja. Vamos tal como lo pintas yo los mando a las antípodas y aún encuentro que es cerca, jajaja.
    No se…cuando leo estas cosas pienso que soy de algún planeta raro, pero ni se me ocurriría ir corriendo a tocar las narices, por mucha ilusión que me hiciera ver al baby, que me haría porque me chiflan los pekes, pero cuando alguién está en el hospital aunque sea para algo tan feliz como tener un bebé creo que has de tener la consideración de llamar primero y preguntar cuando puedes ir, no se…yo lo veo así.
    Besote!!!!

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    1. Mmmmm… No diré nada más sin mi abogado, qie por cierto también estaba ese día y no es broma jaja.
      Yo cuando lo tuve admito que fui borde, me ponía nerviosa dar el pecho, la suegra me decía lo que tenía que hacer y yo me ponía más nerviosa aún, y solo quería salir de allí y encerrarme en mi casa. En el otro lado, soy de las que no va a los hospitales salvo que sea muy muy cercano y siempre avisando.
      De todos modos… Cualquier parecido con la realidad es pira coincidencia.O no. Jajaja
      Besos.

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  3. Ya te lo contaré dentro de poco. Voy bien aleccionada así que espero no tener que echar mano de la enfermera para que saque a la peña del habitáculo. Eso sí, tú no vengas que me robas a la niña y es mía xDDDDD. Todavía me acuerdo aquel agosto… en un hospital Soriano 😀 😀

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  4. Yo tuve una gran diferencia de visitas en el nacimiento de Niño que en el de Niña. Con Niño vino hasta el señor de murcia jaja, además querían coger al niño, a mí me subió la tensión, el niño tuvo fiebre, estuvimos 10 días ingresados y la verdad es que dio pa mucho! Pero los dos o tres primeros días fueron los más fuertes.
    En cambio con Niña, yo no sé si al ser la segunda y hacer relativamente poco que nació la primera, pues ya no les hizo gracia venir a verla, pero vamos… nació en viernes, así que pensé, verás, en fin de semana va a ser esto una avalancha! Pues nada más lejos de la realidad jaja, no vino casi ni el apuntador… la verdad es que me pareció muy feo porque para mí mis dos hijos son igual de importantes, pero qué le vamos a hacer, se ve que para los demás no!

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    1. Yo me alegre de parir de madrugada porque en parte al menos estaba sola en el momento del parto y tal, pero a primera hora ya estaba la familia allí jajaj. Festivo nacional, pues a dar un paseo al hospital. Cuando tenga otro, dios dirá.
      Es verdad que a los segundos se los tiene menos en cuenta, pobrecitos. Yo misma, me veo que se los nombres, fechas de nacimiento y gustos de los primeros hijos de mis amigas y en cambio de los segundos… Poca cosa, que desastre. Alguna me mata si se entera.

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  5. Yo tengo un post ahí atascado sobre cómo esperaba que fueran las visitas en el segundo parto, tras la pésima experiencia del primero, y como fueron al final. Yo opto por preguntar a los padres dónde quieren que vayamos y punto. Su comodidad es lo primero y no las ilusiones que podamos tener los demás.

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  6. Comparto mi truco infalible… al ponerme de parto avisar sólo a mis padres y dejarles dos instrucciones:
    1. NO venir al hospital hasta que les diga que pueden. O sea al cabo de unas horas del parto.
    2. No avisar a nadie de que el paquete ha llegado hasta que yo lleve unos días fuera del hospital.
    😉

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  7. Yo tuve suerte y me encontré bien después de los dos partos así que agradecí las visitas de los amigos y familiares directos que fueron muy comprensivos.
    Tampoco recibí consejos ni otro tipo de comentarios de esos tan molestos. Supongo que por mi forma de ser les dio miedo que les pegara algun zasca con el subidon de las hormonas.
    Yo cuando nace un bebé siempre pregunto y de hecho me da mucho palo ir al hospital.

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