Emocionario: La envidia

 

Cuántas veces habremos escuchado la famosa frase..

¡¡Qué mala es la envidia!!

Y es que no es para menos.

Esta emoción es una de las que más carga negativa trae consigo pero, se puede trabajar para evitarla.

Según EL EMOCIONARIO:

La envidia no nace de lo que tú tienes , sino de lo que el otro tiene: es la tristeza que sientes cuando alguien posee algo que tú deseas.

el emocionario

El Emocionario describe, con sencillez, cuarenta y dos estados emocionales para aprender a identificarlos y, así, poder decir lo que realmente sentimos.

Muchas veces la envidia se confunde con los celos, pero son cosas que aunque se parecen, son muy diferentes y debemos saber distinguirlas. Hoy me centraré en LA ENVIDIA, en otra ocasión hablaremos de LOS CELOS.

Los ilustradores de EL EMOCIONARIO representan la envidia de esta forma:

emocionario. La envidia. Ilustración

Es un dibujo de sencilla interpretación. Si le pedís a un niño que os hable sobre lo que aparece en la imagen podrá descubrir con facilidad la emoción que se esconde en ella.

Mientras la muñeca de la izquierda posa felíz con su globo, la de la derecha la mira con envidia porque el suyo es más pequeño.

No sabemos qué tipo de vida tiene la muñeca de la derecha. A lo mejor vive en una casa preciosa, llena de juguetes, con unos padres que la quieren mucho y le dan todo lo que tienen a su alcance pero simplemente envidia lo que tienen los demás. A lo mejor la muñeca de la izquierda consiguió ese globo tan grande después de haber ahorrado mucho dinero para poder comprarlo porque su familia es muy humilde y no puede pagar sus caprichos, por eso muestra tanta felicidad en su cara.

Y es que hay niños , y adultos, (pero voy a centrarme en los niños) que aún teniendo todo lo que quieren, envidian cualquier cosa que tenga otra persona. Esos niños no son felices, y si no les enseñamos a combatir ese sentimiento ,nunca lo serán.

¿Cuáles son las principales causas de la envidia?

Hay muchas y diversas causas, pero unas de las más importantes son estas:

  • Personalidad extremadamente competitiva.
  • Inseguridad.
  • Falta de autoestima.
  • Carencias afectivas.
  • Falta de recursos a la hora de resolver conflictos.
  • Sobreprotección.
¿Qué podemos hacer para ayudar a los niños que sienten envidia?
  1. Evitar las comparaciones. Desde que nacen, los niños son comparados constantemente. Que si el mío come muy bien, que si el mío pesa más, que si el mío es más listo y empezó a caminar antes que a gatear… Es muy común, escuchar comparativas, cuanto menos absurdas sobre unos y otros. Si bien es cierto, que cuando son bebés, no son conscientes del daño que les puede llegar a causar este tipo de comparación, una vez que tienen uso de razón comienzan los verdaderos problemas. Y es que normalmente, o muchas veces, de padres envidiosos resultan niños más envidiosos aún. Es algo que cuento con ABSOLUTO CONOCIMIENTO DE CAUSA ;). La suerte es que mi forma de ser, y la de mis padres, consiguió dejar a un lado las envidias que nos rodeaban y salimos airosos del trance. Pero conozco casos en que no fue así y tuvo como resultado la crianza envidiosa de niños y niñas que sufren por cualquier cosa que no pueden obtener, dejando de valorar todo lo que sí tienen. Triste, pero real. Para tratar de solucionar un problema, antes debemos tener claro en qué consiste ese problema y autoanalizarnos a nosotros mismos para después poder dar ejemplo. La envidia tiene como resultado niños infelices. Comparar no es sinónimo de Motivación si no de Presión. Los niños no deben hacer las cosas para superar a otro, si no para satisfacerse a uno mismo, conseguir sus propias metas. Hay quien disfruta viendo como otros se quedan atrás. Es como por ejemplo en los partidos de fútbol. Existe el seguidor que disfruta viendo ganar a su equipo y el seguidor que cuando realmente disfruta es cuando pierde su eterno rival. ¿Cuál de los dos sentimientos creeis que es más sano? Para mí, sin duda alguna, el primero.
  2. Prestarles la atención necesaria. Un niño que se siente querido no suele ser un niño envidioso. Pero, como siempre, hay excepciones que confirman la regla. Los niños necesitan ser el ojito derecho de los adultos, ser su centro de atención. Necesitan sentirse útiles y sobre todo valorados. Cuando carecen de estas cosas, es fácil que la envidia aflore con rapidez. Por eso, cuando la envidia se da entre hermanos, debemos ser capaces de dedicarles el tiempo necesario a cada uno de ellos, y estar, si así lo precisan, ratitos a solas con cada uno. Normalmente, el hermano mayor es el que siente celos del pequeño cuando este irrumpe en la familia. Es habitual verles cambiar su forma de actuar, volviéndose más caprichosos, teniendo más rabietas, todo por llamar la atención de sus padres. Es una forma de decirles : No os olvidéis que yo también soy vuestro hijo, y aunque ya no hago tonterías como el pequeño, hago otras cosas geniales.VALORADME. Es muy común, también, que los padres presten más atención a los recien llegados que a los hermanos mayores, por eso deben darse cuenta y atajar el problema antes de que sea tarde. Planeando algo que al mayor le guste y hacerlo solamente el papá o la mamá con el niño, es un éxito asegurado. El primogénito irá encontrando de nuevo su sitio en la familia y poco a poco adoptará el rol de hermano mayor y responsable.
  3. Darles responsabilidades que antes no tenían. Sentirse útil, como antes comentaba, es una buena forma de dejar de tener ese sentimiento tan malo como es la envidia. Por eso, si damos al niño en cuestión alguna responsabilidad de la que antes no gozaba y premiamos mediante refuerzos positivos los nuevos logros, el sentimiento podrá ir redirigiéndose hasta desaparecer. Siempre debemos tener en cuenta la madurez del niño con el que estemos trabajando.
  4. Dejar que ellos mismos resuelvan sus problemas. Las envidias, rencillas y problemas entre amigos, deben ser solucionadas por ellos mismos. Si ante un conflicto de dos niños pequeños actúa un adulto, el problema no hace más que incrementarse. Es otra de las cosas de las que hablo con CONOCIMIENTO DE CAUSA. Una discusión entre dos amigas mías cuando estábamos en el colegio, ocasionó la ruptura de la amistad entre los padres y las madres de ambas niñas, por el hecho de que una de las madres metió la naríz en el asunto. Como bien dice mi progenitora: Las cosas de niños que las solucionen ellos, yo… no me meto. Qué sabia es. Si esa madre no hubiese intercedido por su hija, el problema se habría resuelto a la media hora, porque los niños son así, ahora me enfado y no soy tu amigo pero a los cinco minutos te quiero más que a nada en el mundo y te hago un dibujo precioso para que todo el mundo vea que eres mimásmejoramigo. Además, dejarles resolver sus problemas a ellos mismos es una forma de darles responsabilidades de adulto, y una buena ejecución por su parte es bien merecedora de un refuerzo positivo.
  5. Hacerles ver lo que están sintiendo y explicarles que esa emoción tan fea no les llevará a buen puerto. Para ello es muy útil echar mano al EMOCIONARIO. En él encontrarán respuesta a un montón de emociones y podrán entender qué les pasa.
  6. Reforzar la cualidades positivas que tienen los niños para aumentar su autoestima y evitar las inseguridades que puedan tener.

Además de explicar con palabras y hablar sobre la emoción que estamos explorando, en este caso, LA ENVIDIA, podemos hacer actividades al respecto, como las que proponen los chicos de Palabras Aladas, que podemos descargar gratuítamente desde su página web. Aquí os dejo los enlaces directos para que podáis ir vosotros mismos si os interesa. Son actividades facilitas que complementan muy bien a la teoría.

ficha_emocionario_37_envidia

Y cómo no, las soluciones a los ejercicios:

ficha_emocionario_37_envidia_solucionada

A mí, particularmente me encantan las fábulas, porque siempre se aprende algo con ellas. Os recomiendo leer ésta que viene muy bien para el tema que estamos tratando.

El perro del hortelano

¿Qué pensais vosotros sobre esta emoción? ¿Conocéis algún otro método para poder atajarla? ¿Habíais oido hablar de EL EMOCIONARIO? Os invito a que vayáis a la página web de su editorial para que leáis un poco más acerca de este maravilloso libro. Todos deberíamos tenerlo en casa y leerlo de vez en cuando.

 

Un saludo. Sed buenos.

Gloan.

Si te ha gustado como hemos trabajado “EL emocionario: La envidia”, no te pierdas los demás:

img frustración
Haz clic para ver la entrada “Emocionario: La frustración”.
img manual para soñar
Haz clic para ver la entrada “Manual para soñar”.

 

 

 

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33 thoughts on “Emocionario: La envidia

  1. Muchas gracias por los consejos… la verdad es que la envidia puede llegar a ser muy mala. A mí me da miedo, porque mi hijo mayor es bastante competitivo y es difícil a veces hacerle entender que da igual ser primero, segundo o cuarto, mientras estés contento y feliz de lo que has hecho y conseguido… pero bueno, poco a poco. Tendremos en cuenta vuestros consejos. Besotes.

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    1. Claro que si. Tiene unos padres que sabrán educarle y eso ya es mucho. Hablando con él y explicándole las cosas seguro que lo entiende. Las personas competitivas son muy exigentes consigo mismas y lo pasan muy mal cuando algo no les sale. Debes ayudarle a canalizar las emociones y todo irá sobre ruedas 😀

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  2. Si que es mala, muy mala la envidia, por fortuna, creo que es algo de lo que carezco totalmente, a no ser que hablemos de esa envidia loca en plan: ¡Qué envidia, hablas 5 idiomas! ¡Qué envidia, mañana te vas de vacaciones! ¡Qué envidia, tienes un color de ojos precioso!… Esas cosas que admiras en los demás y que les dices directamente 😉

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  3. No conocía el emocionario, pero me parece una idea fantástica. Comparto contigo la opinión de que la envidia es de lo peor que hay, y lo que puede causar más insatisfacción y amargue. Por suerte, tengo otros defectos, pero ni Marido ni yo somos nada envidiosos, y de momento parece que nuestros peques tampoco lo son, si que les gusta lo que ellos no tienen pero no desprenden sentimiento de envidia, y me alegro! Porque pienso que la envidia no te permite ser feliz!

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    1. Lo dudo. Es impresionante, según ellos no lo son pero todo el mundo sabe que mienten asi que en realidad son envidiosos a la par que mentirosos jajajajaja, una pena.
      Muchas gracias por tu comentario!!!

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  4. Yo con mis churumbelillos intento aplicar casi todos los puntos que has puesto, pero es tannnnn difícil en la sociedad en la que vivimos. Todo son comparaciones desde bebes (tu hijo come?, el mio mas?, pues mi hijo duerme toda la noche, el mio hasta el mediodia) vivimos en la sociedad del yo más, y eso aunque no queramos se lo inculcamos a los peques. En fin que me encanta tu entrada. Yo tengo el emocionario y estoy deseando empezar a utilizarlo más con ellos. Un beso

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