Mi particular visión de la maternidad. Cap5.

Los comentarios que muchas veces hace la gente para quedar bien, quitarle hierro al asunto, o intentar animarte, me tocan SOBERANAMENTE LOS COJONES.

Sí, lo se, soy muy malhablada, pero es que me los toca, soberanamente y a dos manos.

Cuando la ginecóloga a la que acudimos para tener una segunda opinión nos dijo eso de : “Sois muy jóvenes para pagar un tratamiento de fertilidad.” me ofendió bastante, pero bueno, pensé que había sido un simple comentario desafortunado.

¡MEEEEC! ¡ERROR!

Esa frase es una coletilla de mierda que tienen todos los sanitarios a los que acudimos nosotros dos. Y si lo digo, es obviamente, con conocimiento de causa.

La llamada por parte de la Seguridad Social no tardó en llegar. Nos citaron para una primera consulta, sería la primera toma de contacto con la sección de Infértiles del Hospital.

Yo me catalogo como infértil porque lo soy, el problema es que la doctora que me atendió es infértil y no lo sabe. Ella no es capaz de engendrar ni parir neuronas, y eso es mucho más complicado de solucionar que lo mío, pero bueno, ella vive felíz en su inocencia.

El primer día, fuimos muy nerviosos. Marido decía que no, pero yo sabía que en realidad sí que lo estaba. Intentaba disimularlo pero se le veía a la legua y eso en parte me gustaba. Era el comienzo de algo bueno. Pronto íbamos a tener noticias de cuál sería el siguiente paso a seguir. Ya habíamos digerido el trance de enfrentarnos a la realidad que nos había tocado y ahora, cada pasito que dábamos era uno menos para lograr nuestro objetivo.

La sala de espera era fea y muy fría. El hospital es viejo y se nota. No tenía nada que ver con las consultas de pago en las que habíamos estado anteriormente.

Esperamos agarrados de la mano. Yo resoplaba cada 3 microsegundos y a él le temblaba la pierna como siempre le pasa cuando está impaciente. Acostumbro a decirle que se esté quieto, porque me pongo más nerviosa cuando lo hace, pero esa vez todo se podía pasar por alto, esa vez no me importó.

Nos llaman y pasamos a la consulta.

Una mujer entrada en años con semblante serio nos mira desde detrás de su mesa y nos invita a sentarnos.

Hacemos un recorrido por el historial médico y echa un vistazo a las pruebas que cuidadosamente habíamos guardado en una carpeta.

Me hacen el chequeo pertinente y me comenta cuál es el siguiente paso a seguir.

– Aquí tienes estos volantes. Pasa por información para que te den cita para cada una de ellas y acuérdate de pedir otra para venir a por los resultados.

– Muy bien. ¿En qué tratamiento nos podrán?

– Eso todavía no se sabe hasta que te hagas las pruebas que te acabo de dar.

¡Mierda!, todavía va a pasar tiempo hasta que nos encasillen. Que tendríamos que someternos a un tratamiento estaba claro, pero nosotros queríamos saber cuál. Nos interesaba empaparnos de todos los detalles y sobre todo, queríamos saber cuánto tiempo nos quedaba para poder empezar. Estábamos muy ansiosos. Lo queríamos para YA MISMO.

Miro a marido con cara de… me toca los cojones todo este trámite y él con mirada cómplice consigue calmarme.

Vamos al mostrador de las citas:

– Análisis de sangre, curva de azúcar (¿Eso no se lo hacían sólo a las preñadas?) e histerosalpingografía para la menda.

-Análisis de sangre y seminograma para él.

¡Que suerte tienen! Lo mío es más y encima suena peor. La histerosalpingografía daba miedo solo con leerla y además me habían dicho que era muy poco agradable. Pero qué más da. Todo por conseguir el tesoro más ansiado.

Nos dan la cita para poco tiempo después.

La dichosa curva de azúcar que tantas veces había oído nombrar en el foro aquel, no resultó nada del otro mundo.

Fue llevadera. El líquido que había que tomar estaba muy frío y no me costó pasarlo. Lo peor
fue el tiempo de espera y el estar rodeada de embarazadas que se la hacían con un fin muy distinto al mío. ¡No pasaba nada! Así ya sabía lo que era. Algo menos de lo que preocuparme en un futuro.

El día de la histero lo recuerdo como si fuera hoy.

Llegué cagada de miedo al hospital. Todo el mundo me había hablado muy mal de ella, pero era consciente de que cada persona es diferente y los umbrales del dolor también. Unas decían que era molesta, otras comentaban que dolía un poco, y no se habían enterado de nada muy pocas.

Marido me acompañó a hacerme la dichosa prueba. Consiste en introducir vía vaginal un contraste (líquido) que recorre las trompas de falopio para saber si están obstruidas o no. Con el líquido dentro, eres algo así como un gusiluz, te hacen una radiografía en la que se ve el recorrido de ese contraste y queda completamente dibujado tu aparato reproductor. Si las trompas están obstruidas se descarta la posibilidad de hacer un tratamiento de inseminación artificial y si no, podría solucionarse nuestro problema con ese método, siempre y cuando la analítica del papá de las criaturas fuese la idónea.Histerosalpingografia

El caso es que me tumban en una camilla. Había una máquina muy grande al lado. Me colocan los pies en unos estribos y una de las enfermeras me explica lo que me van a hacer. La verdad es que fue un encanto y gracias a ella todo se me hizo un poco más fácil.

La médico que practicó la intervención era extranjera. Me saludó amistosamente y se dispuso a trabajar. Me pidió que me relajara. Lo que debía haber durado 10 minutos, se convirtió en más de 30. No eran capaces a sujetar el tubo por donde pasaría el contraste, así que me pinzaron innumerables veces el útero. Aquello se convirtió en una carnicería. Yo lloraba de dolor, la enfermera trataba de calmarme pero estaba muy nerviosa. Quería que todo aquello acabase, quería que mi marido estuviera conmigo. Me sentía muy mal, muy sola.

La enfermera me acariciaba la mano y me secaba las lágrimas. Parecía una chiquilla. Me sentía tan vulnerable… tan mal…

Temía que me mandasen irme y volver otro día, pero finalmente pudieron hacer la prueba.

Cuando salí de la sala, mi marido estaba con los ojos empañados, me había escuchado llorar. Me abrazó muy fuerte y me dijo con un nudo en la garganta: “Ojalá pudiera haber sido yo el que estuviese ahí adentro”.

La doctora me recomendó tomar algo para el dolor. No podía ni caminar de lo que me dolía. Después de unas horas el dolor remitió. Ya había pasado uno de los trances más feos. Uno menos . Ya estamos más cerca.

Marido ya se había hecho sus pruebas así que solamente faltaba ir a consulta para saber los resultados. Por fín nos dirían qué era lo siguiente que teníamos que hacer.

Acudimos a consulta muy esperanzados.

Nos atiende otra mujer. Mucho más joven y agradable que la primera. La puñetera histero había salido bien. Mis trompas no están obstruidas ¡menos mal!. Pero…   siempre hay un pero.

La analítica de los soldados de hierro no era buena. El primer análisis que teníamos había dado bien, tenía un 40% válido, esta prueba se la había hecho en octubre y estábamos en junio. En el segundo análisis solamente un 1% eran válidos. La cifra había bajado considerablemente pero la diferencia era demasiado grande. Cabía la posibilidad de que hubiera sido un error. Así que nos citan para un segundo exámen y dos semanas después iríamos a por los resultados definitivos.

La chica nos comenta, que si los resultados son iguales a estos, nos derivarían directamente a Fecundación In Vitro.

A mí no me preocupaba eso, yo solamente quería saber cómo estada mi gordo. Aparentemente él estaba bien, tranquilo, pero quería cerciorarme.

Desde que salimos del hospital tenemos una charla. La virilidad masculina es un tema peliagudo y todos sabemos que algunos chicos no lo llevan nada bien.

Lo que me contestó me tranquilizó mucho. Me dijo que la posibilidad de que el problema fuese suyo también estaba, pero que solamente hacía falta uno de sus soldados para conseguir el bebé. No se sentía menos que nadie por ello y haría todo lo que estuviese en su mano para poder conseguirlo.

Indudablemente es un caballero, un hombre hecho y derecho, un paisano vestido por los pies. Por algo lo quiero tanto y por algo me enamoró de la forma en la que lo hizo.

Dos semanas después iríamos a desvelar el misterio. Teníamos unas ganas locas de saber ya qué tratamiento íbamos a seguir.

Solo 15 días y ya estaría todo claro.

Aquí es cuando entra en escena la doctora infértil de mente y mi teoría de que me tocan soberanamente los cojones las muletillas sin sentido de los sanitarios a los que acudimos nosotros dos.

Pero si no os importa, os lo cuento en la siguiente entrega.

Sed buenos.

Gloan

Si quieres leer el capítulo 4 pincha AQUÍ

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41 thoughts on “Mi particular visión de la maternidad. Cap5.

  1. ¡Ganas de más! ¡Ganas de más! ¡Ganas de más!
    Si ya es incomodísimo ir a na revisión ginecológica rutinaria, esos trámites tienes que ser aterradores. Menos mal que, al salir, tienes un buen apoyo.

    Le gusta a 1 persona

  2. Un camino duro este de convertirse en padres con problemas de fertilidad. Por lo que cuentas, la cosa ha ido para largo ¿no? Es una pena que los tratamientos se demoren tanto, y esa prueba de nombre raro y tan dolorosa ¡no me la quiero ni imaginar!

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  3. ¡Qué intriga! Lo de las pruebas es un coñazo, pero está claro que antes de un tratamiento tienen que ver cómo está todo para aplicar la mejor técnica, así que en ese sentido son profesionales. En el tema del tacto igual no tanto, ¿eh? jajaja un beso fuerte

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    1. Bea tengo una duda..si le doy a tu nick,me sale “diariodeunamamainformatica” en wp pero como blog privado. Y tengo “diariomamainformatica” en blogspot. ¿Son los dos tuyos? El de blogspot tiene tu icono también,así que imagino que es tuyo. Me acabo de dar cuenta y me estoy volviendo loca.

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  4. Soy nueva por aquí, pero te deseo muchísima suerte y que prontito podáis cumplir vuestro deseo de ser padres. Cuida mucho a tu marido porque por lo que cuentas vale mucho, tienes en él un gran apoyo. 😉

    Le gusta a 2 personas

  5. Jope me has dejado con una intriga… espero impaciente la próxima entrega y sobretodo espero que las siguientes entregas sean todo buenas noticias.
    La prueba con nombre raro me ha dolido hasta a mi, madre mía!
    Y lo de la glucosa, eso es un horror asqueroso, si lo se te pido que te la hagas por mi jajaja

    Le gusta a 1 persona

      1. Me alegro!!!!!! Te mando un poco más diciéndote que aguantes, que merece la pena a pesar de todo lo que pueda decir en mis entradas sobre ellos, porque al final compensa!
        Les hablare de ti a mis dioses, prometido!! Quien sabe si están de buenas y me escuchan. 😉
        Un beso

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  6. Bueno, pues tendremos que esperar a la siguiente entrega.
    Y gracias, gracias por compartir tu experiencia y hacernos ver que si tener hijos es dura muchas veces llegar a tenerlos también lo es y que se pasa por muchos momentos duros. En mi familia ha costado mucho a varios primos formar su familia y hasta que no te he leído no me he dado cuenta de qué tan duro es… no me extraña que sus pequeños sean sus mayores tesoros.

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  7. Me ha encantado la historia, voy a leer las otras 4. Sin embargo, conozco experiencias similares y te digo que estoy convencido de que conseguiréis vuestro sueño muy pronto. Os deseo que todo vaya fenomenal. Espero impaciente el capítulo 6

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