Mi primer contacto con gente especial. Hace 15 años

Un auténtico golpe de suerte ha dado sentido a mi vida. A mis 18 años, como casi todos los jóvenes aun no tenía claro que rumbo tomar, por qué camino empezar a encarrilar el que fuese mi futuro profesional.

Primero, un intento fallido y como he dicho, por casualidad y SUERTE me adentré más tarde en el mágico mundo de la educación especial.

Jamás había sentido demasiada curiosidad ni tenía interés alguno por conocer a este tipo de personas. Por el contrario, sí que me gustaban los más pequeños. Desde bien temprano, estando aun en la escuela, planeaba junto con una amiga hacer una guardería en la que trabajaríamos juntas. Teníamos hasta los planos dibujados, estaba todo totalmente estructurado en nuestras, por el momento, inmaduras cabecitas. Ahí se quedó, en una simple ilusión, una fantasía. Como es normal, cada una fue creciendo por su lado y enfocando su vida de forma muy dispar. Aunque pensándolo bien, las dos tenemos algo en común, nos dedicamos por completo a los demás, ella es trabajadora social y yo estoy a punto de obtener el título de educadora, pero no una cualquiera, sino una maestra especial.

Mis alumnos son ESPECIALES, y yo, por ello, también me considero ESPECIAL.

En un primer momento a mis padres no les hacia demasiada gracia que hubiera escogido estos estudios. Como es lógico cada uno quiere lo mejor para sus hijos y yo estoy segura de que les habría encantado que fuera una ingeniera o una abogada, o médico… porque son las carreras con “más salida”. No creo que yo sea menos que un ingeniero, incluso me atrevo a decir que soy mucho más afortunada. Puede que ellos cobren más por el trabajo que desempeñan, pero jamás podrán sentir lo que yo siento ni encontrar las satisfacciones que mis chicos me dan con su día a día. El dinero no lo es todo, en absoluto.

Pues bien, como decía, al principio no estaban demasiado conformes y decían que no iba a servir para trabajar con esta gente. Ya no sólo por ellos, sino por mí también, decidí apuntarme al finalizar el primer curso en la universidad, a un campamento como monitora de chicos con parálisis cerebral. Es muy distinto la teoría que te pueden dar los profesores a lo que después hay que hacer en la práctica. Por eso mismo, para saber si realmente merecía la pena seguir dos años más estudiando, me puse en contacto con ASPACE y me fui 15 días a un albergue para convivir, ayudar y a la vez aprender con estos chicos.

La finalidad de este escrito no es relatar las vivencias de este campamento. Tengo muy buenos recuerdos de los usuarios pero no puedo decir lo mismo del trato que me dieron los monitores. También es cierto que no sé muy bien como después de aquello aun me quedaron ganas de intentarlo de nuevo, pero así ha sido y no me arrepiento en absoluto.

De nuevo la casualidad fue la encargada de hacer que en una página de Internet leyese el testimonio de N. , una voluntaria de Navarra. Sentí curiosidad por saber más acerca de su experiencia ya que me conmovieron mucho sus palabras y caló realmente hondo en mi.

Así pues, decidí escribirle para que me contase más en profundidad cómo había sido todo. Mantuvimos el contacto a partir de aquel momento y un buen día me animó a ir con ellos a un campamento que se haría en Málaga. Sin pensarlo dos veces di el SI QUIERO, secuestre a mi hermana y a una amiga y partimos el día 11 de julio hacia Madrid, donde nos encontraríamos con el resto de monitores y también tendríamos el primer contacto con los chavales.

Se agolparon en mi muchos y diferentes sentimientos. Por un lado tenía miedo a que al ser todos conocidos entre ellos no nos aceptasen del todo bien, como me había pasado dos años antes, pero por otro lado estaba llena de ilusión y ganas de empezar a hablar con ellos y de conocer a la chica que me habían asignado. Al principio fue todo muy raro pero poco a poco me fui integrando más y conseguí vivir una semana de ensueño

A.H. fue mi compañera de fatigas durante la estancia en Málaga. 50 años de edad, muy dependiente. Se encargó poco a poco de explicarme como debía hacer las cosas para que todo fuera correcto. Alguna vez discutimos por su cabezonería, pero sin más. Me encantó conocerla, es un autentico amor de mujer.

De cada uno de los chavales me llevo algo: La personalidad de M O, el carácter de M., la ternura de T., la picardía de Tx., la gracia de Az., la frescura de E., los besos de O., la dulzura de M., el toque infantil de E., el genio de P., las canciones que cantaba con C., la mirada de A., la psicología de A.M., lo presumida que es A., la inteligencia de An., las conversaciones con mi R., la locura ( en el buen sentido), los puntos de Ch., y el carisma de R.

Hicimos muchas actividades, pasamos calor como nunca pero también disfrutamos, yo personalmente sí que exprimí cada momento todo lo que podía. No quería desaprovechar nada, no podía permitirme perder ni un segundo mientras estaba con los chicos, así pues, hice por conocerles un poquito a todos.

Siempre había algo que comentar, la mayoría del tiempo lo pase sonriendo y es que no es para menos. No tengo palabras para describir lo que sentí, simplemente es INCREÍBLE lo que pueden darte con solo una mirada, con solo una sonrisa, con una caricia, con una palabra.

Cabe también hablar como no de los coordinadores I.y U. a los que les debo todo ya que me hicieron sentir una más de ellos. También a N. agradecerle el cariño que me dió y el apoyo moral entre otras muchas cosas, esto no habría sido igual sin ella ni sin C., su alegría y espontaneidad fueron una gran ayuda.

Y en general todos y cada uno de los monitores han dejado huella en mi, aunque a muchos me hubiese encantado conocerles un poco más.

Por todo ello el último día, en la última reunión, al saber que había plazas para el campamento siguiente, fui de camino a mi casa pensando que ropa debía lavar y cual debía añadir a mi maleta para encontrarme nuevamente con ellos, pero esta vez fue Vitoria la ciudad que nos acogió y en la que hemos estado 8 días más.

Aquí no llevaba el apoyo de mi hermana ni de mi amiga, pero no por ello he estado peor ni muchísimo menos.

Nuevos chicos, nuevas vivencias, nuevos monitores y nuevos recuerdos que guardo para mí. Y aquí estoy, dos horas después de haberme despedido de ellos y con 3 horas por delante para estar sola y reflexionar, antes de subirme al autobús que me lleve de nuevo a mi Asturias.

Aun falta un campamento de verano, pero no podré asistir ya que también tengo obligaciones, muchísimo menos gratas.

Sé que volveré a repetir en cuanto me sea posible.

Recomiendo a todo aquel que tenga algo de sensibilidad a que pruebe, y al que no la tenga también, porque estoy segura de que después de convivir y conocer a estas increíbles personitas verán todo de otra forma.

Sinceramente es lo que mejor que me ha podido pasar nunca, dedicar mi vida a ellos.

 

 

Hace 15 años desde este escrito. Quería rescatarlo y compartirlo con todos vosotros. Los chicos especiales son eso mismo, ESPECIALES. Merecen todo nuestro respeto, y creedme, podemos aprender de ellos mucho más de lo que muchos se piensan.

 

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25 thoughts on “Mi primer contacto con gente especial. Hace 15 años

  1. Mi mejor amiga tuvo un niño con sindrome de down y puedo afirmar que son seres especiales y geniales y de los que podemos aprender muchas cosas.
    Enhorabuena por este post y si alguien despierta mi admiración es la gente como tu que dedica su vida a ellos

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  2. Me parece precioso el post y que compartas tu experiencia. La mayoría de gente nunca ha tratado con personas especiales y se tienen muchos prejuicios. A mí me toca de cerca, ya que mi cuñado tiene una discapacidad mental y es muy duro para la familia pero aprendes a convivir con ello, a superarte y a disfrutar de cada momento junto a él. Preciosa y admirable la labor que hacéis los educadores especiales y voluntarios. Un beso!

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    1. Hay que concienciar a la sociedad de que la gente especial también puede enseñarnos cosas. Sigo notando a día de hoy el rechazo general hasta estas personas y me parece de lo más penoso. Yo, desde luego, puedo decir bien alto que disfruto mucho de ellos 🙂

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  3. Me ha encantado el post. Está claro, que como bien dices, la gente especial necesita especiales a su lado. Enhorabuena por serlo para ellos!

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    1. Jajaja!! Veo que te diste por aludida. ¿Te acuerdas de aquellos planos? Era nuestro super proyecto. Ironías de la vida… fuimos por caminos diferentes pero siempre teniendo algo en común. Y qué mejor madrina que una maestra especial para un ahijado HIPER ESPECIAL como el que tengo. 😙😙😙😙. ¡Os quiero! Pero a mi enano más 😜

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  4. Yo trabajé en un cole de educación especial mientras terminaba la carrera de psicóloga, y la verdad es que fue tan bonito como duro… Sobre todo los que tenían una discapacidad más grande, que ni comían, ni hablaban, ni te miraban a los ojos… Ya fueran autistas, con síndrome de Down o cualquier otro trastorno.
    Me encantaba ese trabajo, la verdad, pero es complicado trabajar con según qué profesoras que les tratan como a niños “normales” y les exigen lo mismo, cuando no lo son, es así. O cuando los padres no quieren ver todo el “problema”, y entonces no se les puede ayudar como se debería…

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  5. Es genial que existan personas como tú,con semejante devoción por su trabajo y tan implicadas con ayudar a los demás. No sé si todos valdríamos para esto, yo tengo serias dudas, pero desde luego la satisfacción por un trabajo bien hecho y que te llene no lo compensa ni el salario más grande del mundo.

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  6. Tu si que eres especial! Es cierto que cuando hablamos de niños así, muchos de nosotros a los mas pequeños les sonreímos y jugamos con ellos y en cambio a los grandes pareciera que hasta les tuviésemos miedo. Yo no había tenido tampoco mucha relación con ellos, alguna vez viene alguno al hotel con sus padres pero poco mas. Y entonces hace 4 años vino aquí un campamento de los que comentas, en este caso era AVAPACE. Eran niños en su mayoría mas mayores que pasaron aquí varios días. Aprendimos mucho de esos niños, con esa energía, esas ganas de vivir, y esa inocencia que aun conservan todos y cada uno de ellos. Pienso que muchos deberíamos tener experiencias así para quitarnos los prejuicios y verlos con otros ojos.
    de verdad gloan, tu eres un ángel.

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    1. Un ángel??? Ya te lo recordaré cuando me insultes 😂😂😂😂.
      No sabía eso que cuentas. Me alegro que hayas podido disfrutar de ellos.
      Y si, mucha gente todavía prejuzga y no respeta a estos chicos especiales, cosa que me ofende y me duele en el alma.
      Te quiero pedorra! 😙😙😙

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