La Buena Educación

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Todo el mundo dice la típica frase de: “yo sí que voy a saber educar a mis hijos, no como esos ineptos que crían demonios con cara de angelotes de Murillo”.

Y es verdad… todo el mundo lo dice, pero no todos lo llevan a cabo.

No como mi padre, que será muy “gitano” como dice mi madre, pero en cuestión de educación lo que dice lo cumple, ¡vaya que sí!.

Así de educadinas salimos las hijas… no por haber ido a un colegio de monjas, que mejor nos hubieran mandado a uno público, porque lo que es FE… no tenemos.

El caso es que fuimos las dos buenas estudiantes. Nunca nos tenían que echar broncas en el cole, salvo a mí por darle a la húmeda más de lo normal, pero no como ahora que los chavales insultan, pegan, muerden, gritan y maltratan en general al profesorado. No, no era el caso.

Nuestros padres estaban acostumbrados a que hiciéramos los deberes solas, o con algo de ayuda pero no a tener que dar el coñazo para que nos aprendiéramos la lección, porque lo hacíamos sin problema.

La cosa se torció cuando entré en la Universidad.

Acostumbrada a colegios de monjas, y luego de curas, me sueltan en aquel campus inmenso, sin conocer a nadie, con tanta gente entrando y saliendo, haciendo grupos por los pasillos y tomando el sol en los jardines cuando entraba la primavera… vi el cielo abierto.

El primer día no lo pasé bien , por el miedo a lo desconocido, pero no tardé mucho en hacer un grupete de amigas supermegaguay. Lo típico, nos dejábamos apuntes, tomábamos un café en los descansos, nos pasábamos ejercicios, salíamos a fumar un cigarro, íbamos a tomar otro café, nos quedábamos a pasar apuntes en la cafetería, conocíamos a los camareros, nos invitaban al pincho de media mañana, pasábamos de ir a primera hora de clase, directamente quedábamos en la cafetería para contarnos las historias del fin de semana… ¡Vaya! Que tenía vía libre para hacer lo que me diera la gana, y así lo hice.

En casa contaba lo que me parecía, o lo que creía que podíamos estar dando en clase.

¡Mal hecho!, porque mi señor padre me podía pillar en cualquier renuncio, ya que me había matriculado en EMPRESARIALES, no pude elegir diseño gráfico o medicina… no, tuve que escoger la rama que el buen hombre mejor controlaba. Aunque creo que también sabe algo de cirugía, de veterinaria, de delineación y arquitectura… ¡¡ah!! ¡¡Si!! Y tiene el título de Ingeniero Industrial… o eso dice… ( también le sale la vena andaluza de vez en cuando , me refiero a lo de exagerar las cosas, sin ánimo de ofender a nadie).

El caso es que de 12 asignaturas el primer año aprobé 2. Matemáticas y Estadística. Lo único que me gustaba.

Cuando llegó junio tuvimos una pequeña conversación:

n      Bueno, me parece que ya es suficiente. A mí no me vas a chulear más dinero. Para ir a pasear los apuntes a la universidad te buscas un trabajo y ayudas en casa.

n      Noooo, no no no, papá , es que es súper difícil, de verdad, si yo estudio, pero es que, claro, ya sabes, el cambio de ambiente papá, es muy duro.

n      Si, ya, no me cuentes historias. Sé de sobra que puedes aprobar y si no lo haces es porque no te da la gana.

n      No, te lo prometo, mira apúntame a clases particulares porque de verdad, te juro que voy a aprobar, dame una oportunidad, no te fallé nunca, no lo voy a hacer ahora.

n      Bueno, una oportunidad nada más. Ya sabes que a mí estas cosas me queman mucho y me sacan de quicio. No estamos tu madre y yo trabajando de sol a sol para que vengas tú a fundir el dinero haciendo que estudias.

n      No, papá ,te lo prometo (con ojos del gato de Shrek)

n      Queda dicho, una oportunidad, nada más una.

n      Si, si papá, gracias.

Al año siguiente me pasó tres cuartos de lo mismo. Llegó junio y había aprobado otras dos. Derecho civil y contabilidad.

Antes de tener que reconocer que me había tocado la FAÑAGÜETA durante todo el año, decidí salir por la tangente.

n      Papá, mamá, tengo que deciros algo.

n      A ver… ¿qué pasa?

n      Pues mirad, nada, que creo que lo de empresariales no es lo mío. Quiero ser profesora.

n      ¿Ah si? Vale…

n      ¿Si? Jo ,que bien, menos mal porque es que ya no aguantaba más. Me aburren las clases, no me gustan las materias, me cuesta estudiar… no, definitivamente no es lo mío.

n      Ya.

n      Bueno, papi, ya echo yo la preinscripción y cuando me den el papel para poner el número de cuenta te lo traigo ¿vale?

n      Si ,si ,vale. Mientras tanto búscate un trabajo.

n      ¿CÓMO?

n      Pues eso, que te busques un trabajo.

n      Pero ¿para qué?, si no quiero trabajar, yo lo que quiero es ser profesora.

n      Ya, sí , si nos parece estupendamente bien lo de tu vocación repentina, pero te buscas el trabajo porque te lo vas a pagar tú.

n      ¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE???? Pero si no tengo dineroooooo, si hay que pagar un montón de dinero y aunque sea en dos veces no lo tengo, y yo quiero estudiar.

n      ¿Si? Bueno, pues es lo que hay. Ya nos chuleaste dos años, así que si quieres estudiar te buscas un trabajo para pagarte la matrícula. Y si no, pues nada, te buscas el trabajo igualmente porque en casa no vas a estar de brazos cruzados sin hacer nada, ayudas y punto. No hay más que hablar.

Y no hubo más que hablar. Con 20 años me busqué un trabajo de canguro con el que ganaba 20000 míseras pesetas que yo le daba rigurosamente a mi padre todos los meses.

Al principio pensé que a lo mejor se apiadaba de mí, porque jolín ,no es mala persona, y suelo camelármelo bastante bien, pero me equivoqué.

Señor padre cumplió con su palabra y yo me pagué mi primer año de carrera de Maestra en Educación Especial.

Obviamente, como lo que pagaba me dolía… aprobé todo en junio y con buena nota. Ya sé que no es una ingeniería , pero yo soy bastante vaga.

El segundo año ya lo pagó otra vez mi señor padre y yo tan contenta, todos tan contentos.

Tuvieron que escuchar de todo:

Pobre,no veis que es una cría muy buena.

Como le podéis hacer eso a vuestra hija

No tiene nombre, pobre criatura, como la hacéis trabajar

Desde luego, que poco corazón tenéis            

Pero ellos tenían su forma de pensar, creían que lo estaban haciendo bien y seguían en sus trece.

Lo pasé mal… pero mal de verdad, porque me sentía impotente por un lado, por no tener un duro para poder pagarme los estudios, no quería ponerme a trabajar para dárselo a mi padre, y encima y lo que más me dolía es que les había decepcionado.

Fue una lección de las buenas. Si no llega a ser por ellos, a día de hoy probablemente no tendría mi carrera acabada y  un puesto de trabajo.

Para mí son los mejores, con sus virtudes y sus defectos, les estoy agradecida hasta el infinito por esa decisión tomada a tiempo.

Y repito hasta la saciedad DE MAYOR QUIERO SER COMO ELLOS

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23 thoughts on “La Buena Educación

  1. Tengo una hermano pequeño que está a punto de pasar por lo mismo, aunque yo creo que mi padre es más blando y le terminará pagando el año que viene de Ingeniería. Yo fui buena siempre, jejejeje, porque empecé a trabajar desde el cole dando clases, haciendo de canguro y luego de camarera.
    No sé cómo educaremos nosotros a Bú, solo espero que salga bien, nosotros salimos bien, creo.
    Besos

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    1. Que buena es la frase “nosotros salimos bien, creo” jajajajaja. Soy de las que piensan que la educación se trabaja desde cero. El ser blando es fácil, no te enfrentas a nada, el problema es que después vienen los llantos. Es mejor pasarlo mal una vez que muchas. Seguro que lo harás genial! Un besín.

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  2. La verdad es que muchos decimos “cuando yo tenga hijos haré esto, haré lo otro” pero la realidad suele ser muy diferente. Yo siempre tenía el miedo de no ser consecuente con lo que pensaba antes de tener a tamborcito, de momento creo que no lo hacemos tan mal, cada uno tiene sus ideas y métodos y por supuesto todos queremos lo mejor para nuestros peques.
    Muchas veces “el sr. que vive con nosotros y yo” dudamos si estaremos haciendo bien o nos equivocamos, vas probando cosas a ver que es lo que “funciona”, el “ensayo-error” de toda la vida.
    Me ha encantado la decisión del Sr. J y debió de ser duro para ellos, pero hay que ser firmes en las decisiones bien meditadas, claro.

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  3. A veces para valorar las cosas se necesita saber lo que cuesta conseguirlas. Me parece muy bien la decisión que tomaron tus padres, y el valor que tuvieron para llevarla a cabo. Además estamos hablando de una persona de 20 años, no de un niño, así que las reglas creo que cambian un poco.
    Yo también espero estar educando bien a mis peques, al menos en el respeto, el saber comportarse y tener buenos sentimientos. Luego es cierto que les consiento algunas cosas sin importancia y que les compro demasiadas cosas, pero es que me encanta darles las cosas que yo no pude tener…

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    1. Respeto es lo que más escasea en estos momentos… con que le inculques eso ya va a saber un montón de cosas más. Para mí es la base de la educación.
      El que tengan cosas no implica que no sepan lo que cuesta conseguirlas… es muy distinto 🙂 Un besazo guapa.

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  4. Jajajaj esa historia no la conocía, soy #muyfan de tu padre jajja. En mi caso también me obligaron a trabajar pronto (con 16), pero no por que no estudiase si no al revés.. Para que lo dejase y llevase dinero a casa. Pero bueno eso es otra historia. El caso es que a mi me criaron sin miramientos ni concesiones y me considero bastante educadita. Luego tienes a mi hermana pequeña (la mayor anda por aquí y lo puede confirmar) que la han dejado hacer siempre lo que ha querido, no le dijeron nada de trabajar, le pagaban todo y ahora pues lo están pagando. Es una caprichosa, una inmadura, no valora las cosas ni sabe lo que cuesta el dinero y un largo etc que no me voy a poner q explicar.
    Yo también creo que hay que inculcar una serie de valores mínimos! Entre ellos, saber lo que cuestan las cosas, valorar los estudios que con esfuerzo te están pagando tus padres. Que no estudias? Pues fuera, a trabajar. No pierdas tu tiempo y mi dinero. No eres mala madre, estas inculcan valores. Y me parece genial. Ya tenemos demasiados ninis ahora por dejar que hagan lo que les salga del… Mismísimo.

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  5. Yo a mis padres les suelo criticar muchas cosas, porque así soy yo. Pero la única que le “crítico” con fundamento fue su laxitud frente a mis estudios y desplantes. En mi caso aproveche que estaban golpeados porque mi hermano había dejado los estudios, yo muy lista que soy aprovechaba todo lo que se me daba y mas ante amenaza de dejar los estudios. Lamentablemente los deje, años que han pasado y creo que en el blog mas de una vez digo que me arrepiento de haber perdido el tiempo, y el dinero! Pero principalmente el tiempo. No he vuelto a tener 20 años. Pese a todo tengo una carrera profesional, pero aunque suene muy alagador, es muy triste que todos tus jefes te digan que otra seria tu proyección profesional si tuvieras un título universitario. Espero yo ser menos complaciente que mis padres en este aspecto, y que mi hijo no sea tan capulla como fui yo (todo hay que decirlo!). Mi historia terminó cuando mi hermano mayor le dijo s mi madre que hasta ahí se había llegado, que pasaría una temporada con el y ya veríamos que haría con mi vida. Cuando me estaba por encaminar conocía quien ahora es mi marido, me encamine un poco y muchos años después esta mi peque aquí con nosotros! Ahora pidiéndole a cualquier dios que este no saque la mala leche de su madre con sus padres! 😝 a ver como me sale… Me ha gustado mucho la entrada! Me he sentido muy identificada en muchas cosas! 😊

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    1. Muchísimas gracias. Cuando tú de joven eres así, intentas que tus hijos no sigan tus pasos. En mi caso al menos, me encargaré personalmente de que mis herederos no comentan los mismos errores que yo. Seguro que a tí te pasa lo mismo. Un besazo y gracias!

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    1. Jajajaja pues seguramente, pero lo que tengo muy claro es que intentaré por cualquier medio que mis hijos sean respetuosos y valoren lo que tienen delante. Eso cueste lo que cueste. No hay cosa que más odie que un niño impertinente y maleducado. Muy a mi pesar, ese tipo de críos abundan y la culpa no es suya si no de los que los malcrían 😁. Mi padre siempre me dijo que actuar a tiempo cura muchos males y qué razón tiene aunque también me dijo que cuando los hijos son tuyos duelen mucho jejejeje. Si algún día consigo ser madre… ya te contaré cómo se me da. Un beso guapa!!!

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  6. Pues igual me tomas por una antigua, pero si mi bichilla me sale de rebelde universitaria como tú pienso hacer lo mismo que tus padres: que me toree lo que quiera pero con su dinero. Que sepa lo que cuesta ganarlo y la suerte que tiene de contar con una familia detrás que la apoye. Es que si no no valoran nada. (¡Qué bicho de madre voy a ser!)

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    1. No sabes lo ricos que estaban los bocatas de la cafetería y lo majos que eran los de la sala de ordenadores jajajajajajajajaja.
      Claro que sí. Mis padres molan mucho. Ya os contaré más cosas de ellos. Son geniales.

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