Mis despertares y yo

mediaslunas

9:30 de la mañana.

Marido, despierto desde hace un buen rato, entra en la habitación y me pregunta con voz suave ( mis reacciones matutinas no son para menos… puedo llegar a adoptar el papel del mayor asesino en serie de una peli Gore cuando me despierta el ruido ensordecedor del despertador de marras, y no lo hago por mí misma, más aún cuando es otro el que intenta hacer que abra el ojo mientras sigo en el 5º sueño)

  • — Gorda ( si, ya lo sé, es horrible pero me llama así, de forma cariñosa, pero esa palabra suena constantemente en mi cabeza. Ya sé que estoy entradita en carnes, y me parece estupendo que sea cariñoso en su jerga, pero a primera hora consigue sacar lo peor de mí. Creo que este razonamiento nunca se lo hice a la cara, con lo cual lo desconoce, con lo que seguirá llamándome Gorda el resto de su vida) ¿te vas a levantar?, Habíamos quedado en MADRUGAR (las 9 de la mañana es un madrugón que te cagas para mi vida marmotil) para ir al súper a por la cómoda que nos dijo tu mamá (que tiernos son estos habitantes de la tierra del Tango)ayer por la noche.
  • — (Bufido)¡ Ya voy!

Miro el reloj. Son las 9:50.

Me levanto como un zombi y trato de hacerme un lavado de gato (no da tiempo para más) antes de ponerme la ropa que tengo encima de la cómoda que pretendo cambiar, porque sé que si supero las 10:00 de la mañana, el supermercado será un hervidero de amas de casa sin otro afán que llevarse todo lo que haya en oferta ese día y yo me quedaré sin la cómoda que mi madre, amablemente el día anterior, me había sugerido que comprase. Muy barata. O lo que es peor, mi madre creerá que no fui capaz de MADRUGAR para ir a buscarla y soltará una de esas frases maternales que tanto nos dan “por saco”

No sé para que me molesto, si nunca haces las cosas como debes

A todo esto, yo creía que el super abría a las 10:00.(pero no, el horario de apertura son las 9:15, mi gozo en un pozo)

Antes de entrar veo el Parking cuajado de coches. Mis ilusiones se iban desvaneciendo poco a poco y en mi cabeza rebotaba la frase que saldría de la boca de mi progenitora en cuanto se enterase de que la cómoda no está en mi poder.

Entramos y aquello parecía la guerra civil. Todas las mujeres, porque sólo eran mujeres, agolpadas en los canastos de hierro que contenían las maravillosas e increíbles ofertas del día.

Llegué airosa a la zona de muebles y SI, estaba mi cómoda esperándome, y SI, me la llevé.

Al llegar a la caja, Marido saca a relucir su musculatura y coloca el paquete en la cinta transportadora, después de #cagarseentodoloquesemenea por haberlo hecho, ya que padece de agujetas post #tardedepadelconelamigodesusuegroqueleganóporgoleada

Cuando nos toca el turno, la amable cajera esboza una sonrisa pícara, pone cara de no haber roto un plato y suelta por aquella boquita de piñón:

–¡Ay, fiu del alma… no tenías que haberla subido, hombre!, ¡madre, no me dí cuenta, podía pasai el cacharru esti por el código de barras! con lo que pesa… ¿¿¿¿EH????

Marido, pone cara de pocos amigos y obvia el comentario de la sufrida cajera.

De vuelta a casa pasamos por el banco a sacar dinero, para meterlo en otro banco, ¡vaya plan de mis cojones!, todo por evitar el cobro de comisiones en tiempos de crisis.

Al hacer el ingreso en el banco B y recibir el extracto del saldo casi me da un colapso.

  •  YO: Pensaba que teníamos más dinero.
  •  EL :  Ya, es que si no ingresamos todos los meses, el dinero no se reproduce por sí solo.
  •  YO:  Hay que dejar de gastar, tenemos que ahorrar.
  •  EL:  Silencio
  •  YO: Ya te dije que lo que compraste el lunes era innecesario, siempre igual, no aprendemos (aquí me doy cuenta de que soy igual que mi madre, puedo llegar a taladrarle la cabeza al de al lado con mi retahíla de frases hirientes que en otro momento probablemente no diría, pero es que me habían hecho MADRUGAR y estaba de mal humor)
  •  EL: Silencio
  •  YO:  Es que desde luego, ¡¡con lo que tenemos que hacer!! no tienes cabeza, siempre gastando en gilipolleces, y da igual las veces que te lo diga, tu R que R con tu consumismo, ni que fuéramos los ricos del barrio
  •  EL: Silencio
  •  YO:¿Qué pasa? ¿No vas a decirme nada?
  •  EL: Silencio y bufido
  •  YO: ¡¡¡Contéstame!!!
  •  EL: ¿Qué querés que te diga? Que sí. que tenés razón… (giro de 365 grados ocular)
  •  YO: ¡¡¡¡¡Que no me des la razón como a los locos!!!!!
  •  EL: Silencio
  •  YO:¿Quieres hablar? ¿Qué pasa, no tienes nada que decirme? Claro… como tengo razón… te das cuenta de las cosas después de hacerlas y no sabes reconocer tus errores. Pues es bueno hacerlo de vez en cuando, yo sé ,y tú deberías. Así que venga, habla, dí lo que tengas que decir, que esto parece un monólogo.  ( Y en realidad lo era… yo me pregunto y me contesto a mí misma con una facilidad pasmosa)
  • EL : Silencio

Nos bajamos del coche.

Entro en casa y me dispongo a hacer la cama.

De repente veo pelusas volando por el suelo de la habitación. Eso hace que me ponga de muchísimo peor humor.

Muy digna, salgo, entro en la cocina, cojo la escoba haciendo el máximo ruido posible para que sepa que voy a ponerme a limpiar.

  • –        EL:  ¿Qué vas a hacer? (Sentado en el sofá con el mate… eso supone 1 hora y media de descanso, porque hay que tomarlo con tranquilidad y sin estresarse, no vaya a ser que le produzca una úlcera por beberlo a un ritmo normal)
  • –         YO:  LIMPIAR, ¿TE PARECE POCO?
  • –        EL:   Pero dejálo…(acento argentino, meteos en el papel que tiene más gracia)Sha (ya) lo limpio yo y acomodo todo a la tardesita…
  • –        YO:  Ni a la tardecita, ni hostias, ¡no puedo vivir entre mierda!

Empiezo barriendo el suelo de la habitación y termino haciendo una limpieza casi en profundidad de la cocina.

En ese momento me parecía la más grasienta, guarra, asquerosa e inmunda del planeta.

Mientras lo hago pienso en lo bestia que soy hablando muchas veces, en que todo esto viene desencadenado por el mal humor matutino y me arrepiento un poco.

Así que me pongo a hacer croissants rellenos de nutella, jamón york con queso y de membrillo (sus favoritos)

Intento relajarme y pensar en la forma de calmar los ánimos, ya que Marido, sigue concentrado en su terapia del Mate y no tiene intención alguna de venir a hablar conmigo. (En el fondo es sabio, deja que se me pase la locura y después hace como si no pasara nada)

1 hora después los croissants están listos. (La instantánea que encabeza el post es el resultado) Tres bandejas de horno completas.

Marido tiene motivos más que de sobra para aplicarme ese calificativo, sin remordimiento alguno.

Si, lo soy, ¿y qué?

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26 thoughts on “Mis despertares y yo

  1. Jajajajaja me encantas, y me he visto muy identificada porque “el señor que vive con nosotros” tiene la misma capacidad que “marido” para evadirse de mi monólogo y al de cinco minutos estar como si nada hubiese pasadao, y yo soy capaz de recordar el incidente de Abril de 2006.

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  2. Llevo puesta la sonrisa desde que he empezado a leer. Pero ¿qué les pasa a estos hombres? a veces nuestros discursos requieren un poco de combate, no? y la mayoría de las veces nos quedamos con las ganas, por lo que veo. En serio, me ha encantado y si me saca la sonrisa, aún más. Gracias!

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    1. ¡Jo que bien! Me alegro que te haya hecho sonreír. En su día me enfadé mucho, porque no soporto que me dejen hablando sola, pero de todo saco o intento sacar el lado positivo y ¡mira! Hasta le dedico un post jajajajajaja. La verdad es que sí, es bastante cómica la situación. Y ellos… pa qué hablar! 😅😅😅😅

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  3. jajaja me gusto mucho lo de acento argentino, yo soy de Uruguay, es la primera vez que entro al blog, te tengo en el facebook y nose como nunca vi tus publicaciones, ya esta todo guardado y listo para seguir leyendo 🙂
    Ahora si, me compartes la receta de croissants? jajaja
    muchas gracias y me haces reir mucho!!!!!!! :):)

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